Con la aparición de nuevos imputados arrepentidos complica la situación del juez federal Walter Bento, sospechado de liderar una asociación ilícita, cobrar coimas, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.

El presunto contrabandista Javier Santos Ortega fue el primero. Después de ser detenido e imputado en la causa por las presuntas coimas en la Justicia federal pidió hablar ante los investigadores judiciales y confesó lo que sabía relacionado al pago de coimas.

Gracias a lo que reveló, en las últimas horas terminó recibiendo el beneficio de la detención domiciliaria.

Este paso sirvió para que otros acusados –la causa tiene 16 imputados contando al juez federal Walter Bento– decidieran hablar con el fiscal Dante Vega y el juez Eduardo Puigdéngolas para hacerles conocer que tienen la intención de hablar como “arrepentidos”.

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De acuerdo con información que publicó El Sol, fueron varios los imputados –hay contrabandistas, tres abogados y hasta un señalado narco– que mostraron intenciones de declarar ante los investigadores judiciales para “confesar” que eran parte de las maniobras delictivas o que pagaron coimas para recibir beneficios en el Juzgado Federal Nº1.

Luego de estas declaraciones que se vienen en el expediente, los abogados defensores de los imputados solicitaran excarcelaciones o detenciones domiciliarias, tal como sucedió con el caso testigo de Santos Ortega.

La declaración del presunto contrabandista fue clave para para sostener la investigación de Vega y Puigdéngolas. Era una de las patas que se necesitaba para seguir avanzando.

Santos Ortega contó, después de permanecer un par de días encerrado en la celda de una comisaría, que había pagado una coima de más de 700 mil dólares a cambio de una modificación de calificación en la causa que lo tenía como imputado.

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