Una multitudinaria marcha llegó a las inmediaciones del estadio Romelio Martínez en el marco de un boicot llamado para que se suspenda el encuentro.

Colombia está en estado de ebullición y River tuvo la particularidad que en el Grupo D de la Copa Libertadores le tocó viajar ahí esta semana y la anterior. Pese a las dudas por los conflictos sociales, Jaime Pumarejo, el alcalde de Barranquilla, confirmó en Presión Alta que el partido de esta noche ante Junior se jugará normalmente desde las 21. Sin embargo, hubo graves disturbios en las inmediaciones y el Millonario no pudo hacer la entrada en calor por los gases lacrimógenos en una primera instancia.

Incidentes en las afueras del estadio: ¿está en peligro el partido de River?

«El partido va. No hay ningún contratiempo. 200 jóvenes intentaron ingresar y nuestra fuerza pública hizo la separación. Se está controlando. Los equipos están en cancha, calentando», dijo Jaime Pumarejo, alcalde de la localidad.

Las autoridades gubernamentales aseguran que podrán controlar la situación en las inmediaciones del estadio Romelio Martínez y que están dadas las garantías para que se dispute el duelo entre Junior y River.

Sin embargo, la policía debió responder con gases lacrimógenos en medio de la manifestación en las inmediaciones de la cancha. Faltaba una hora para el encuentro. El plantel estaba haciendo la entrada en calor y tuvieron que volver al vestuario.
El día previo al partido, un sector de la barrabrava de Junior, denominado “Los Miuras”, habían difundido imágenes por las redes sociales con el slogan “La Copa no se juega en Barranquilla” por la grave situación político-social que se vive en Colombia. Además, hicieron manifestaciones en la puerta del Hilton Garden, el hotel en el que se alojó River. De todos modos, la delegación del club de Núñez estuvo fuertemente custodiada en todo momento. Para ir del aeropuerto al hotel y del hotel al estadio.

Finalmente, el partido comenzó

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