En el primer cuatrimestre, los precios minoristas se dispararon un 17,6%. Esa suba ya representa -en solo cuatro meses- más de la mitad de lo previsto por el ministro de Economía, Martín Guzmán, para todo el año.

En este contexto, en el top ten de los 10 alimentos que más subieron figuran el dulce de leche, con un incremento de 22,4%, seguido por la manteca (200 gramos) con un alza de 18,2% y el vino común (por litro), que aumentó un 17,9 por ciento.

Detrás aparecen la lechuga (por kilo) con una suba de 17,9%; la sal fina (850 gramos) con un incremento del 16,3% y el arroz blanco simple, que tuvo un alza de 14,2 por ciento.

Completan el ranking el queso sardo, con una suba de 14,2%; el kilo de naranja, con un aumento de 13,6%; las hamburguesas congeladas (por cuatro unidades) que aumentaron 13,5% y por último el queso pategrás, con un alza de 12,6 por ciento.

La dinámica inflacionaria de los últimos meses marcó una aceleración notoria desde octubre, cuando el índice de precios superó el 3% mensual y no volvió a perforar ese piso. Al dato de ese mes (3,8%), le siguieron noviembre (3,2%), diciembre y enero (4%), febrero (3,6%) y marzo (4,8 por ciento).

Una de las explicaciones ensayadas por el Gobierno sobre la situación de los precios y particularmente de los alimentos estuvo vinculada con la suba de los precios internacionales de los commodities, una preocupación que ayer volvió a expresar el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.

El funcionario dijo estar “preocupado por la situación de los precios”, y aseguró que se trabaja para que la inflación vaya hacia la baja y llegar con ofertas de alimentos más accesibles para los sectores con menores ingresos. Además, consideró que el aumento de los precios internacionales “genera presión” en los valores de los productos comestibles.