Le anularon un gol a Gonzalo Montiel y el VAR dio marcha atrás en un penal contra Matías Suárez.

Aún así, el millonario se impuso por 2 a 0 ante Palmeiras con goles de Robert Rojas y Rafael Santos Borré, pero no le alcanzó.

El Millonario saltó al campo con la postura que le demandaba la gesta a buscar. Con un equipo amplio a partir del dibujo 3-5-2 (los laterales en función de wines y no de defensores), metido y concentrado para la presión y corte lo más adelantado posible sobre el césped, apostó a acosar a Palmeiras en pos de romper rápido el partido.

Aún con las dificultades que exhibió en los últimos pleitos (falta de efectividad y profundidad), River fue. A los 27′, Paulo Díaz robó la pelota en mitad de cancha, avanzó, remató y Weverton envió al córner. Pero desde el tiro de esquina apareció Robert Rojas de cabeza para poner el 1-0 y motorizar las ilusiones visitantes. El golpe desorientó al dueño de casa, que además sufrió la lesión de Gustavo Gómez, uno de sus emblemas (lo reemplazó Luan). E impulsó el aluvión argentino.

Apenas 60 segundos después, con una peinada de Suárez, los de Gallardo casi amplían el score. Pero Ze Rafael, en una réplica bien llevada por Luiz Adriano, casi consigue el empate. Una postal del desarrollo del compromiso: búsqueda generosa de parte de River, astucia para olfatear los espacios de parte de Palmeiras.

River no dejó de creer. A los 37, el guardameta voló para desviar el remate de Suárez. Y a los 43, Borré cabeceó en su hábitat un centro desde la derecha de De la Cruz para anotar el 2-0 y quedar a tiro de la hazaña.

La voracidad del Millonario no aflojó en la etapa final. De la Cruz, de tiro libre, pudo gritar al minuto. Y a los 6, la primera gran polémica de la noche. Enzo Pérez avanzó hacia el área y fue interceptado por dos rivales. Borré tocó hacia atrás, la pelota derivó en Angileri, que envió el centro para el ingreso de Montiel, que de volea celebró.

Pero el colombiano Nicolás Gallo llamó desde el VAR. Y con la tcnología descubrió que el último en tocar la pelota antes del retroceso de Borré, que venía del offside, había sido Enzo Pérez. Por eso, Ostojich anuló las acciones.

Pero a los 74 la temperatura volvió a elevarse. Ostojich vio penal de Empereur a Suárez, quien bajó la pelota delociosamente y se dejó caer. Las imágenes probaron que el delantero fue el que inició el contacto. Y el VAR volvió a pincharle las esperanzas a River.

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