Según dio a conocer El Tribuno de Salta, el hecho ocurrió en Tartagal, uno de los sitios más afectados por la pandemia en el país.

El gerente del hospital Juan Domingo Perón de Taratagal, Juan Ramón López, relató que dicho paciente había ingresado días antes a causa de un problema cardiovascular y presentaba arritmia. “Cuando estuvo compensado, se le dio el alta. Pero regresó en la noche del día siguiente más complicado, con un cuadro de insuficiencia respiratoria, un síntoma clínico vinculado con COVID-19 hasta que se demuestre lo contrario”, explicó.

El paciente transitó por una insuficiencia respiratoria que lo llevó al paro cardiorrespiratorio por el que finalmente falleció“, destacó.

Según detallan los protocolos, para ser retirado el cuerpo del fallecido por los servicios funerarios se necesitan los permisos correspondientes del Registro Civil.

El certificado de defunción decía que la causa de fallecimiento era por sospecha de COVID-19 y la familia pretendía que le cambiemos y le pusiéramos otra causa, pero eso no puede hacerse”, indicó el gerente.

De tal modo, según relató Juan Ramón López, los familiares ingresaron con amenazas a la morgue, cargaron el cuerpo que estaba en la bolsa en la caja de una camioneta particular, y la llevaron a su casa.

“Fue vergonzoso e indignante hasta para la propia persona fallecida el trato que le dieron, por eso hicimos la denuncia penal y estoy ampliando la misma porque eso no puede suceder de nuevo” dijo López.

El gerente del hospital consideró que «es totalmente comprensible el dolor de la familia y lo sé porque he perdido amigos por esta pandemia; pero precisamente en este momento los protocolos deben ser más estrictos que nunca. Pero la actitud de esta gente no fue de dolor, fue de violencia, amenazaron al personal, se comportaron de forma patoteril. Ingresaron con amenazas a la morgue, cargaron el cuerpo que estaba en la bolsa en la caja de una camioneta particular, la llevaron a su casa. En el domicilio bañaron al occiso y lo cambiaron para luego velarlo. Después de eso ya no sabemos qué hicieron, pero suponemos que lo habrán llevado al cementerio».

La versión de la familia es que la hija del fallecido se puso a hacer los trámites correspondientes para que le entregaran el cuerpo. Su idea era velarlo y darle santa sepultura. Pero se encontró ante la negativa de los directivos porque en el certificado de defunción decía que “murió por supuesto COVID”, relató la mujer ante medios locales.

Los familiares del fallecido entonces, amenazaron con hacer pública la situación y quemar cubiertas en la puerta del hospital para visibilizar su reclamo.

Me respondieron que, si nosotros quemábamos cubiertas, ellos nos iban a cremar a mi papá y él no murió por COVID”, aseguró su hija.

Invadida por la falta de respuestas y frente al dolor de perder a un ser querido, decidió tomar una drástica situación violando todos los protocolos sanitarios establecidos en el medio de la pandemia. Irrumpió el domingo por la mañana en el hospital con la ayuda de unos 20 amigos y familiares, se dirigió a la morgue, cargó el cuerpo en una camilla, lo subió a su camioneta y se lo llevó a su casa.

Advertencia: Imágenes sensibles en el video que acompaña la nota

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Con contenido de El Tribuno y de Informate Salta

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