Se trata del agresor de Paula Giglio, asesinada por un enfermo psiquiátrico, en San Carlos, mientras esperaba en una cola en la Municipalidad.

La fiscalía del Valle de Uco se opuso a la medida y apeló el fallo que deberán decidir tres jueces.

El agresor, un paciente de 30 años con un cuadro de esquizofrenia paranoide agravado, en ese momento por el policonsumo de drogas, cuyo nombre aquí no se publica para resguardar su identidad, tal como lo establece a Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, fue declarado inimputable y lo derivaron al nosocomio psiquiátrico de Guaymallén, en junio de 2014.

En ese centro de atención especializado pasó sus días, sometido a un tratamiento que lo compensó psicológicamente, por lo que dejó de presentar alteraciones de conducta y se determinó finalmente que su evolución es favorable en un ambiente controlado. En este contexto, se evaluó que debían darle el alta.

Por eso el 4 de enero pasado la jueza Teresa Di Bari ordenó su salida del hospital, siempre bajo el cuidado de un acompañante terapéutico, quien lo visita periódicamente y lo controla.

La fiscalía del Valle de Uco se opuso a la medida y apeló el fallo, por lo que en los próximos días un tribunal conformado por tres jueces definirá si el agresor vuelve al Sauce o sigue en libertad y bajo qué condiciones.

Si bien la ley de Salud Mental es clara en cuanto a que ningún paciente psiquiátrico –que haya o no cometido un delito grave- debe pasar buena parte o toda su vida internado, hay riesgo o posibilidad de que esta persona vuelva a tener una conducta peligrosa para él o para otros. Sobre todo, por la dificultad práctica de controlar la medicación que los estabiliza.

Con este panorama a cuestas deberán resolver en poco tiempo tres magistrados mendocinos, sobre la situación de este hombre.

Paula Giglio tenía 33 años y fue asesinada la mañana del miércoles 18 de junio en la Municipalidad de San Carlos, donde había ido a cobrar una factura del programa de radio en el que trabajaba.

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