El mandatario argentino invitó a cenar a Evo Morales en la quinta de Olivos, quien no dudó en aceptar.

Alberto Fernández sintió como propio el triunfo electoral del Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia. Haber cobijado a Evo Morales a lo largo de estos últimos meses ante un contexto regional adverso le permite aventurarse a vislumbrar un escenario de equilibrio ideológico frente a las diferencias que guarda con sus pares de los países vecinos.

Los resultados oficiales vienen a paso lento pero la propia mandataria interina Jeanine Añez felicitó a primera hora de la madrugada del lunes al candidato del MAS, Luis Arce. Por ello, si bien apenas se había escrutado el 15% de los sufragios, Alberto Fernández llamó exultante ayer por la mañana a Evo Morales para saludarlo por la victoria de su delfín.

En el intercambio telefónico que duró unos minutos, el Presidente y el dirigente boliviano que se encuentra refugiado en Argentina analizaron los primeros números de la contienda electoral.

El debate y los festejos se trasladaron por la noche a la Quinta de Olivos.

El ex presidente boliviano está agradecido con Alberto Fernández porque políticamente le “salvó la vida” y le permitió su resurrección desde Buenos Aires. En su exilio, el Gobierno argentino le permitió realizar actos de campaña y puso a disposición el aparato estatal para la realización de los comicios -se estima que concurrió a votar más del 45% del padrón electoral, unos 142 mil bolivianos que residen en la Argentina.

El apoyo no solo fue logístico, el rol activo del kirchnerismo y de los movimientos sociales en respaldo del MAS generó la queja formal de parte de la diplomacia de Bolivia.