Según fuentes cercanas a la investigación, Gabriel Rubén Paco el conductor que, borracho, atropelló y mató a dos mujeres y una niña, podría ser imputado mañana por triple homicidio simple doloso.

«Para que se constituya en homicidio simple con dolo eventual, tendríamos que demostrar que él sabía eso, y sin embargo no le importó«, según los investigadores.

En cambio, si sólo se lo imputara por homicidio culposo agravado, el rango de pena sería entre los 3 y los 6 años.

La mecánica de la tragedia y los hechos que rodean el accionar del individuo, conducen cada vez más a una complicación procesal del sujeto que permanece detenido a disposición judicial.

Los peritos forenses de la Policía de Mendoza y el trabajo de los demás funcionarios que estudian el caso, han recuperado un sinnúmero de pruebas que incriminan cada vez peor al conductor.

Los daños en la parte frontal del vehículo, poca o nula señal de frenada entes del impacto y algunos otros elementos; llevan a pensar que no sólo circulaba a alta velocidad, sino que nunca reaccionó ante el obstáculo que representaban las ciclistas en la calzada.

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Por otra parte, generó malestar en algunos sectores, que los investigadores quisieran conocer por cuál parte de la calzada circulaban las ciclistas, y si tenían cascos; como si esto restara importancia al hecho.

La fiscal de Tránsito del Valle de Uco, Viviana Crespillo, siguiendo las directivas del jefe de la Fiscalía de Valle de Uco, Javier Pascua, siguen reuniendo pruebas –se ha secuestrado ropa, y se sigue periciando el vehículo en sí, que naturalmente, se encuentra secuestrado.

Uno de los datos que más complica a Paco, es que han aparecido testigos que dan cuenta que minutos antes de producirse la tragedia, “le habrían advertido que no estaba en condiciones de manejar” y, aun así, sabiendo que podría poner en riesgo la vida de otros, Paco tomó su auto y se dirigió a su domicilio.

A estas horas, todavía no se habría logrado establecer a qué velocidad circulaba el vehículo al momento del impacto, aunque la mecánica establecida por los peritos indica que, una vez producido el atropello; continuó su marcha unos 400 metros, llevando debajo del vehículo una de las bicicletas que había impactado desde atrás.

Respecto del nivel de alcohol en sangre que arrojó el test, hay que considerar que fue arrestado unas 3 horas después del hecho, con lo que el test inicial varía repecto del que tenía al momento del accidente.

Según explicaron los investigadores, «para estos casos se utilizan unas tablas médicas que consideran la contextura del sujeto y calculan el nivel de intoxicación en el instante en que ocurrió el incidente«,

«Nosotros creemos que cuando atropelló a las tres víctimas debe haber estado cerca de los 3 gramos de alcohol por litro de sangre», según los investigadores. Unas seis veces más del margen legal.

Además, se estableció que a la hora de la tragedia aún había algo de luz natural y, por otra parte, también se había encendido la iluminación artificial. Por lo que el conductor tenía luz suficiente para ver al pelotón de bicicletas que salía de la calle Quiroga, e ingresaba a San Martin, para dirigirse a Eugenio Bustos.

En función de la imputación que finalmente recaiga en Gabriel Rubén Paco, podría caberle una pena de 8 a 25 años de prisión.

 

 

 

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