En tiempos en que los actos de imprudencia están a la orden del día, el joven policía internado en el Hospital Scaravelli de Tunuyán, demostró lo que hay que tener para ganar “esta batalla” como él mismo la llamó.

Cada día las noticias nos informan de un nuevo episodio de gente que, no sólo no respeta las normas vigentes por el aislamiento, sino que las desafían.

Son portada de los diarios y los noticieros de televisión los que creen que son más vivos porque se juntaron con los amigos, cuando no se puede; o salen a pasear, cuando está prohibido sin cumplir los requisitos que exigen las leyes. Incluso, que se manifiestan, sin respetar el aislamiento.

Pero, él no.

Este uniformado, al que no podemos llamar por su nombre como quisiéramos, hizo gala de conciencia, de valor, y de fortaleza en un solo acto. No sólo por imperio de su profesión, sino por su hombría de bien y vocación de civismo y así, se convirtió de la noche a la mañana en el paciente 249 de Mendoza, y el primero de la Policía de Mendoza.

Era su cumpleaños al día siguiente de detectar sus primeros síntomas.

Sin embargo, en lugar de organizar una “juntada con amigos”, se dirigió al centro de salud de La Consulta, donde hicieron lo que tenían que hacer.

El resto es historia conocida. Pero, como ocurre a veces en todas las historias, hay aspectos que no acaparan tanto la atención.

La valentía del joven policía de Mendoza para enfrentar ésta, que le tocó por estar en la línea de batalla, es una de ellos. Como lo es también el hecho de grabar un audio para agradecer a los médicos y enfermeras y, además, tener la fortaleza de desearnos un “cuídense, locos”.

Por eso, para él, el paciente 249, este mensaje:

Cuidate vos también. Hace falta más gente como vos.”