El último aumento que se aplicó en el servicio de taxis y remises fue en noviembre del 2020 y rondó el 43%.

Si bien son considerados esenciales, la recaudación ha bajado un 40% y ahora exigen un nuevo incremento que podría trepar al 43% del valor oficial.

Tras una reunión con el órgano consultivo, el Ente de la Movilidad Provincial (EMOP) convocó a una Audiencia Pública para mediados de junio.

En caso de que ese porcentaje solicitado por los trabajadores sea aprobado por el Gobierno, la bajada de bandera en taxis ascendería de los $59.98 a los $85.98 (en horario diurno) y el valor de la ficha treparía de $3.10 a $4.43. En tanto, el servicio de remises se iría de $61.27 a $87.61 (en horario diurno) y la ficha pasaría de $3.19 a $4.46.

Según Diego Vázquez, presidente de la Cámara de Empresarios de Taxis (CETAX) las restricciones dispuestas por el Gobierno no han hecho más que complicar el panorama del sector.

“Desde Semana Santa que el trabajo ha mermado y el balance que hacemos con estas nuevas restricciones, que se prolongan a 9 días, es que la reducción en la recaudación ha sido impresionante. Hablamos de un 40% o más”, dijo el empresario.

“Lamentablemente la actividad no recibe subsidio ni ayuda estatal y estamos trabajando a pérdida desde que arrancó la pandemia, es decir, no tenemos rentabilidad”, agregó.

Los estudios de costos sólo establecen un 10% de rentabilidad para los taxis y remises, ese importe, según los mismos propietarios “es absorbido rápidamente por los índices de inflación que se manejan en el país. De modo que cuando la tarifa es definida ya venimos trabajando prácticamente a pérdida”.

El bajo poder adquisitivo y los altos costos que implican tomarse un taxi hizo que mucha gente buscara alternativas para trasladarse de un sitio a otro.