La ciudad italiana de Nápoles, donde Diego Maradona brilló en la década de 1980, vive un inmenso dolor tras darse a conocer el fallecimiento de su mayor jugador de fútbol, declaró el luto oficial.

Hay toque de queda y no se puede salir de casa salvo necesidad y se nota. Nápoles es una ciudad fantasma, casi sin tránsito, desolada, más oscura que nunca. Pero la muerte de Diego Maradona es algo demasiado fuerte para algunos, que sienten que tienen que salir a la calle, a los lugares que se han convertido en sitios de peregrinaje, para demostrar el sentimiento, para homenajearlo a Diego. Un héroe, un ídolo, un santo, pero también «un hermano», alguien de familia y el hombre que, hace más de treinta años, con su magia, reivindicó a Nápoles y a los napolitanos.

Nápoles, en shock por la pérdida de Maradona, el astro que les llevó a la  gloria

«Ciao, Dio del Calcio»: Adiós, dios del fútbol», se lee en un clásico cartel de luto de las ciudades italianas, negro, con el nombre de Diego Armando Maradona en el medio, en el popular barrio de los españoles, en el corazón de la ciudad. Allí, en el Largo degli Artisti, donde se levanta uno de las decenas de murales inmensos con la imagen de Maradona que Nápoles ha pintado -y donde también están los otros ídolos de la ciudad, el famoso cómico Totó, el cantante Pino Daniele y el actor Massimo Troisi-, hay una procesión.

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En un lugar que llaman el «templo» de Diego, que aparece en diversos posters no solo con la camiseta celeste del Nápoli, sino también la amarilla y azul de Boca, hay ramos de flores y velas prendidas en virtuales altarcitos junto a fotos del «pibe» en blanco y negro. En el bar «Bostik la Bodega», que debería estar cerrado, venden café. En la puerta hay un cartel escrito con marcador negro que dice «cerrado por luto», por el número 10.

«A Maradona lo hemos amado como a un hermano, como se puede amar a una persona que ha dado mucho. Él le trajo gloria a la ciudad y Nápoles no olvida a las personas que la han amado como Maradona», explicó a LA NACION Ida Drabono, docente de 50 años que también quiso rendirle homenaje a Diego. «Yo enseño en la secundaria, son casi todos varones y sé lo que significa el fútbol para ellos», agrega.

El alcalde de la ciudad de Nápoles, Luigi De Magistris, ya ha propuesto que el estadio San Paolo pase a llamarse estadio Diego Maradona.

Después de todo, Diego les devolvió la dignidad.