La tormenta que comenzó a gestarse en horas de la tarde en prácticamente todo el territorio mendocino, dejó sin luz  a media ciudad de Mendoza, Lavalle, Potrerillos y Uspallata, minutos antes de las 22.

Según indicaron desde Edemsa, la causa del apagón se debió a “una falla en una línea de alta tensión que une Luján con Mendoza Capital”.

Según explicaron desde la distribuidora, “aparentemente un rayo cayó sobre instalaciones y dejó fuera de servicio parcialmente la línea“. Además, indicaron que “se ha ido recuperando paulatinamente el servicio casi en su totalidad. Personal técnico está recorriendo la línea para corroborar el origen los daños sobre las instalaciones“, y por estas horas, estaría normalizado.

Sin embargo pone una vez más en el tapete una vieja polémica que existe sobre hasta qué punto una tormenta que, si bien fue importante tampoco se trató de un tornado; puede afectar una populosa ciudad al punto de dejar sin servicio a miles de usuarios. Y aquí aparecen las preguntas sobre las inversiones que debería haber realizado a lo largo de los años la empresa mendocina de energía.

Y todo hay que decirlo, no son muchas las ciudades importantes del mundo que se quedan sin energía a la primera tormenta de verano que aparece.

Hace mucho que no es noticia relevante – la inversión en nuevas tecnologías-  sino en cambio, la inmensa cantidad de dinero que, a su vez, le debe al mayorista de energía nacional, o la nula inversión que se realiza en la red y que es una obligación contractual con el estado mendocino.

Eso sí, las boletas llegan puntualmente, con luz o sin luz. 

Otro tanto ocurre con Aysam, otra de las empresas de servicios monopólicas que dan vergüenza ajena por el deficitario servicio que prestan. Pero, ésta, es harina de otro costal.