El plazo vence mañana, viernes 28, y asegura que no cancelará un vencimiento de USD 731 millones si el organismo insiste con un ajuste mayor del gasto público.

Hasta la madrugada de hoy, Alberto Fernández tenía decidido no pagar al Fondo Monetario Internacional (FMI) una deuda de 731 millones de dólares que vence mañana si el staff y el board del organismo multilateral de crédito no acepta su última propuesta política para reducir el déficit fiscal en los próximos cinco años.

Las consecuencias que tendría para la Argentina caer en default con el FMI son múltiples e impactarían tanto en lo macroeconómico como en el sector privado. El efecto más inmediato de dejar de pagarle al Fondo es que no ingresaría ningún desembolso de otros organismos internacionales, como el Banco Mundial o el BID. Al mismo tiempo, las empresas argentinas quedarían marginadas de cualquier posibilidad de financiamiento y con muchas trabas para el comercio exterior.

El Presidente y Kristalina Georgieva mantuvieron un zoom que unió Olivos con Washington, y pese al diálogo ameno, la negociación quedó con rumbo incierto. No hubo acuerdo entre ambos respecto a la velocidad de reducción del déficit y todo ya se asemeja al Juego de la Gallina.

Tras la conversación entre Alberto Fernández y la directora gerente, un paper informal que circuló ayer en Balcarce 50 resumió las diferencias que existen -año por año- entre la Argentina y el FMI:

-Año 2022: el Fondo Monetario Internacional propone 2 puntos del Producto Bruto Interno (PIB), mientras que el Gobierno pretende 2.5 del PIB.

-Año 2023: el FMI exige 1.4 del PIB, en tanto que la Casa Rosada contra ofertó 2 puntos del Producto Bruto Interno.

-Año 2024: el Fondo fijó 0.7 del PIB, frente a un punto (1) del Producto Bruto Interno que ofreció el Ministerio de Economía.

-Año 2025: el Fondo Monetario estableció cero (0) de déficit para este ejercicio fiscal, ante el planteó de 0.5 del PIB que hizo la Argentina.

-Año 2026: el FMI y Balcarce 50 coincidieron que el déficit fiscal debería ser neutro (cero).

Las diferencias entre Argentina y el Fondo implican un choque frontal de concepciones políticas y roles institucionales.

Alberto Fernández se ciñe a su propuesta alegando que no aceptará un plan de ajuste económico, mientras que el FMI reclama ese esquema de reducción del déficit argumentando que es la mejor manera de pagar la deuda de 44.000 millones de dólares contraída por Mauricio Macri.

El Presidente dialogó ayer con CFK y Massa al menos en 5 oportunidades, y Martín Guzmán contestó 14 veces las llamadas directas desde el celular del jefe de Estado. Los principales líderes de la coalición oficialista juegan como una troika, y hoy habrá un circuito de consultas permanentes para tomar la decisión final ante el Fondo.

La reticencia de Alberto Fernández a cancelar el pago de 731 millones de dólares que vence mañana, puede afectar su circuito de contactos institucionales en Washington. La Secretaría del Tesoro de los Estados Unidos aceptó ablandar sus cuestionamientos técnicos a la propuesta argentina, tras una reunión que mantuvo Jake Sullivan- consejero de Seguridad Nacional- con Joseph Biden en la Casa Blanca.

Con datos de Ámbito e Infobae

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