Alberto Fernández empieza a trabajar en la extensión del DNU que rige el distanciamiento social preventivo y obligatorio (DISPO) que vence este domingo.

El jefe de Estado volvería a mantener antes del fin de semana una reunión virtual con los 24 gobernadores para evaluar la situación epidemiológica. En una Casa Rosada semi vacía reconocían que el decreto sería similar al que el Presidente firmó el 21 de diciembre, pero añadían que podría incluir algún capítulo referido al regreso de las clases presenciales.

En su artículo 24, la normativa vigente faculta a las provincias a reanudar los ciclos presenciales -según los criterios epidemiológicos definidos por le Consejo Federal de Educación fijados en julio y en octubre- y otorga al ministerio de Educación nacional que conduce Nicolás Trotta la autoridad para avalar o rechazar los planes de los distritos. Ese detalle no es menor en el marco de la discusión que el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta sostiene con los gremios docentes.

El ministro de Salud Ginés González García y el jefe de Gabinete Santiago Cafiero, tienen voz y voto en el armado de los DNU que definen la situación epidemiológica nacional.

El 8 de enero el Presidente fijó por decreto nuevos parámetros sanitarios para que cada jurisdicción defina si debe endurecer las medida de prevención. Barajó, antes, la posibilidad de restringir más la circulación. Los contagios de Covid-19 se habían disparado. El Gobierno hizo saber que el apoyo en ese sentido era casi “unánime“, varios gobernadores lo pusieron en duda. El decreto terminó por ser un conjunto de recomendaciones.

El Gobierno tomó con tranquilidad el comunicado del Fondo Ruso de Inversión Directa y el Centro Nacional Gamaleya que oficializó que habrá demoras en la entregas de vacunas Sputnik V hasta que la situación se regularice en el segundo semestre del año. Como anticipó Clarín, en el Ejecutivo ya sabían que había un “cuello de botella” en la producción.

En el Gobierno subrayaban que el mismo comunicado destaca que la producción destinada a la Argentina será prioritaria. En el ministerio de Salud aguardan el nuevo cronograma para ajustar los tiempos. “Mientras nosotros tengamos dosis para aplicar, tenemos trabajo para hacer”, dijeron.

Entre otras cosas, con la postergación del envío de vacunas y las demoras -que se reproducen en todo el mundo- funcionarios del oficialismo suponen que podría tener más peso específico el reclamo de la mayoría de los gobernadores para suspender las PASO, una discusión que también atraviesa al oficialismo.