La tierra en el agua corriente sigue siendo protagonista en Tunuyán

Son incontables las quejas de los usuarios del servicio de agua potable por la tierra en las cañerías domiciliarias.

Desde hace unos cuantos días se vienen sucediendo serias anomalías en la provisión de agua potable, que van desde la falta de presión, tierra en el agua hasta la falta de la misma en diversos sectores.

Aysam se justificó hace días en diversos medios aduciendo la rotura de una bomba de gran calibre que afectó durante un lapso la normal provisión del vital líquido y que, según dijeron algunos funcionarios, llevó a que se produjeran problemas.

Podría ser, seguramente, que ésta sea la causa del inconveniente que los tunuyaninos padecen. Sin embargo, el argumento pierde valor si se tiene en cuenta, que Tunuyán no es el único lugar en Mendoza que se queja por el trabajo que realiza la empresa. No hay más que ver los que cuentan quienes viven en el Gran Mendoza.

En este caso, las autoridades dicen que tiene que ver con los operativos que se están haciendo en el dique de Potrerillos, y que “están más allá de su responsabilidad, pero influyen en el desempeño de las plantas potabilizadoras. La apertura de compuertas hace que el agua llegue turbia y por lo tanto no se pueda procesar“.

No es el caso de Tunuyán, claramente, pero pone de manifiesto una vez más que la falta de obras de mantenimiento y la carencia de inversiones que tiendan a mejorar el servicio año tras año hace que -digan lo que digan- no se están haciendo bien las cosas.

Estamos hablando de una empresa que cuenta con un presupuesto anual varias veces millonario, que debe garantizar la provisión y -sobre todo- calidad del servicio. Para eso cobran el servicio.

Ahora, volviendo al problema vernáculo, es decir específicamente local; la realidad sigue siendo que el servicio es muy malo. No hay más que preguntarle a los vecinos que cada día atestiguan la falta de agua, y si la tienen, la falta de presión de la misma o -como ya es habitual- la tierra en las cañerias.

De este último problema deriva otro: la necesidad de tener que llamar a un plomero para que drene las tuberías que -eso sí- es problema del usuario, según aclara algún trabajador de Aysam; o de los lavarropas y lavavajillas que se arruinan por la tierra en sus conductos. También problema del usuario y del que Aguas Mendocinas como dicen por lo del dique, “están más allá de su responsabilidad“.

Ahora bien, este es un problema endémico de Mendoza e incluso de la Argentina toda. Mientras exista el monopolio de algunos servicios como agua, luz -e incluso- telefonía; los usuarios seguiremos padeciendo el atropello y la falta de respeto como ciudadanos; porque después de todo, las facturas seguirán llegando.

En una palabra, los problemas con Aysam continúan. Chocolate por la noticia.