El evidente episodio de desequilibrio psicológico, se suma al protagonizado recientemente en Valle de Uco en el que un efectivo se suicidó en su automóvil.

Según se supo, este nuevo caso comenzó antes de las 19, cuando el efectivo se alteró visiblemente tras recibir un llamado telefónico, presumiblemente de su pareja, mientras se encontraba prestando servicios en el Parque General San Martín, ya que trabaja en la subcomisaría que allí tiene base.

La información sostiene que el joven se alteró tras recibir una comunicación teléfonica de una persona cercana (sería su pareja) y recibió un llamado de atención por parte de un superior.

Aparentemente, esa situación provocó que estallara en furia, tomó su pistola 9 milímetros provista y disparó al aire en varias oportunidades.

Según publicó El Sol, inmediatemente subió a su Volkswagen Suran y circuló a toda velocidad con dirección hacia el norte.

Tras recorrer algunos kilómetros, mientras era perseguido por sus compañeros para evitar que la situación pasara a mayores, se introdujo en una vivienda de calles Doctor Moreno y Estrada, que pertenecería a su abuela.

En ese domicilio se atrincheró y continuó con su actitud violenta apoyándose en su arma reglamentaria, relataron fuentes del caso.

En el medio de las negociaciones, los curiosos se aproximaron hasta la escena, el policía pidió por la presencia del director general de la fuerza, Roberto Munives, y de un fiscal.

Debido a esto, el fiscal de Homicidios de turno, Carlos Torres, se dirigió hasta la propiedad para liderar las actuaciones.

En el lugar se encontraba trabajó personal de Grupo Especial de Seguridad y del Grupo de Resolución de Incidentes y Suicidios (GRIS), que se hicieron cargo de las negociaciones con el uniformado, que finalmente se entregó a sus compañeros.