La imagen estremece.

El médico Cristian Díaz, fue fotografiado por una colega a las 3 de la mañana, la madrugada del domingo 4 de octubre, luego de intubar a un paciente con coronavirus en el Hospital Complejidad VI Cutral Co – Plaza Huincul, después de 12 horas de trabajo.

El médico tiene 48 años y se desempeña como médico clínico y cardiólogo Hospital Complejidad VI CutralCó – Plaza Huincul.

Al momento en que su colega le tomó la foto, estaba tan agotado que no le dió ni siquiera para quitarse su equipo de protección personal: un camisolín hidrorrepelente, un par de guantes de látex, una máscara facial, un barbijo, una cofia y un par de botas.

Se desplomó en el suelo mismo, demasiado cansado para buscar otro sitio quizás mejor para relajarse.

El Dr. Aldo Beitia (odontólogo del hospital y amigo de Cristian) publicó en su cuenta de Facebook, además de la imagen, el siguiente mensaje: “Los médicos no dan más. Están destruidos física y psíquicamente. Es muy injusto que la gente no entienda que debe quedarse en la casa. Que no debe hacer reuniones sociales, que no tiene que dejar que sus hijos vayan a las plazas a jugar al fútbol. La pandemia es de todos. La responsabilidad también”.

La imagen se hizo viral, y muestra el intenso estrés y sobrecarga de trabajo al que se ven sometidos los profesionales de la salud. Médicos, enfermeros, comailleros y demas trabajdores de la salud en los nosocomios argentinos.

Otra imagen del mismo profesional, tomada antes de la pandemia, mostraba una situación muy diferente.

Cristian, a comienzos de marzo de 2020, tras recibir una donación de máscaras en el hospital. "Nos estábamos preparando para el inicio de la pandemia", dice

La institución médica donde trabajan él y su esposa está ubicada a 10 kilómetros de Neuquén capital, entre la ciudad de Cutral Co y la ciudad de Plaza Huincul.

Al principio de la pandemia, cuenta Cristian, el hospital no iba a atender personas COVID-19 sino que los iban a derivar a Zapala y a Neuquén. La realidad, sin embargo, se impuso.

Al día de la fecha, prácticamente todos los pacientes tienen COVID-19. “Hemos tenido que adaptar habitaciones de internación general con monitores y respiradores”, dice.

Según Díaz, antes de la pandemia, trabajar en una guardia “no era así de tremendo”.

Por lo general, nosotros almorzábamos y cenábamos tranquilos. Podíamos estar sentados o distendernos un rato. Ahora eso es imposible. Desde julio se volvió muy duro: no tenemos tiempo para comer, mucho menos para ir al baño. Cuando te diste cuenta, hace 12 horas que estás parado”, apunta el médico.

A comienzos de septiembre, Cristian Diaz contrajo el virus. “Caímos los cuatro”, dice el médico, en referencia a su mujer, que también trabaja en el mismo hospital;  y sus dos hijos. “Los chicos tuvieron pocos síntomas. Nosotros dos, en cambio, mucho dolor de cuerpo, decaimiento (”Astenia», aclara) dolor de cabeza, fiebre, tos. Por suerte lo cursamos en casa, sin necesidad de tener que internarnos«, recuerda.

Una vez recuperados, ambos profesionales volvieron a trabajar. 

A mí me da la sensación de que hay mucha gente a la que no le importa lo que estamos atravesando. Entonces se juntan a comer asados o a festejar cumpleaños y después se enferman. A la comunidad hospitalaria y médica ese tipo de situaciones nos genera mucha angustia y enojo

 

Con contenido de Infobae

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here