La nueva etapa del programa con el Fondo Monetario Internacional, estará marcada por una exigencia mayor: habrá un margen más amplio para para el Ministerio de Economía para acumular reservas, sin caer en incumplimientos, sin embargo, deberá acelerar la puesta en marcha de la quita de subsidios, un punto sobre el que el organismo remarcó especialmente, al discutir durante las últimas semanas el devenir fiscal del Poder Ejecutivo.

La flexibilización de algunas metas da un respiro al Gobierno que, en un contexto mundial recesivo y de menos dólares por la sequía, estaba casi atado de manos. Continuará el aumento de tarifas, la quita de planes sociales y –con inflación alta- la dificultad para implementar políticas expansivas.

La renegociación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) impacta para Argentina, en que deba tomar medidas drásticas en varios puntos importantes de la economía. Para los argentinos, el préstamo y la flexibilización en las exigencias para disminuir el déficit del Estado o fiscal; tiene consecuencias concretos como una posible moratoria impositiva, la quita de subsidios en tarifas y planes sociales; entre otros.

El acuerdo con el FMI abre la puerta a otro dólar soja, pero el Gobierno deberá acelerar la quita de subsidios. El Fondo Monetario alertó que no se deberán usar reservas para la recompra de deuda, y apuntó a la demora en la implementación completa de la segmentación de tarifas. Uno de los temas sobre el que el FMI remarcó especialmente, tiene que ver con la puesta en marcha -completa y definitiva- de un sistema de quita de subsidios que tenga peso en el recorte fiscal. El organismo, consideró que el esquema anunciado había contado con demoras y se lo hizo saber al Gobierno, incluso lo dejó plasmado en el comunicado.

“Para cumplir con las metas de reducción del déficit y fortalecer la progresividad de los subsidios energéticos, las autoridades planean continuar implementando el esquema de segmentación acordado, eliminando los subsidios para los usuarios residenciales de mayores ingresos a partir de mayo, y para los usuarios comerciales a fines de 2023″ indicaron desde el organismo.

En un año de elecciones, para el Gobierno, y a pesar de la flexibilización y la necesidad de expandir el gasto; no tiene margen para mayores medidas. José Vargas, economista de la consultora Evaluecon, afirmó que en el cortísimo plazo este respiro que recibió el país no tendrá demasiadas consecuencias concretas. “Las complicaciones que hoy los ciudadanos viven van a continuar sin modificaciones de alto impacto”, comentó.

Raúl Mercau, economista y director de la carrera de Ciencias Económicas de la UNCuyo, destacó “en un contexto que da pocas oportunidades, va a haber un impacto en el empleo formal y también en el informal”.

El economista, Jorge Day, observó que el Gobierno cuidará que la inflación no se dispare, en un contexto de mayor financiamiento, pero insuficiente. “Tal vez veamos más obra pública, pero va a estar limitada”, comentó.

Los economistas, Day y Mercau, coinciden en que el Gobierno se enfrenta a diversos dilemas en un año de elecciones, en el que se acostumbra implementar políticas expansivas. A pesar del reciente acuerdo con el Fondo, no tienen mucha posibilidad para este tema.

En este contexto y con el fin de reducir el déficit, las quitas de subsidios en tarifas con el consiguiente aumento en los servicios van a continuar y, posiblemente, a incrementarse.

Con información de Mdzol.