Las aguas no se aquietan en Tunuyán. Al contrario, semejan uno de esos ríos mansos a simple vista que esconden en el fondo corrientes traicioneras, de las que llevan al desastre.

El caso de los pacientes confirmados como positivos de COVID-19 dio tela para cortar en todos los sentidos. Y seguirá dando, claro. Hasta asistimos a una suerte de juicio popular cuyos jueces son personas irresponsables que no solo hicieron públicos sus nombres y fotos, sino los de sus familiares directos e indirectos, amigos y conocidos. Y los condenaron. Los siguen condenando.

Como si fuera delito enfermarse. Una locura total.

Muy pocos se detuvieron a pensar que los próximos podrían ser ellos mismos, sus familias, o sus amigos; al contrario, fueron a más: Ahora se trata de si “el nexo epidemiológico esto”, o que si “el nexo epidemiológico lo otro”.

Cuando los que hablan, hasta hace dos horas, no sabían qué significa esta expresión.

Fuentes” que aseguran una cosa u otra. “Uno que trabaja ahí y sabe”, que dice que tal cosa o que tal otra, y se conforman en voz autorizada sobre éste, o cualquier tema.

Y la verdad es que éste tema, el de los contagios, ha sido explicado hasta el cansancio por especialistas de la nación, de la provincia y hasta de aquí mismo, del Valle de Uco.

Se sabía que podía pasar. Se sabía que era lo más probable que pasara. Señores, es una pandemia mundial. ¿Y habrá más casos? Probablemente sí. Lo importante es estar preparado.

Pero aquí, para agregarle condimentos a esta gran ensalada, ahora también se duda del trabajo de gente especializada en el manejo de situaciones extremas. Médicos, epidemiólogos, investigadores, etc.; que estudiaron para esto. Cada uno, en sus profesiones, fue entrenado para el trabajo que se está haciendo. Sin embargo, todo el mundo se siente con la autoridad de opinar.

Oficialmente, se sabe lo que las autoridades a cargo informan:  Luis López, Subdirector de Hospital Scaravelli explicó unas veinte veces que “Más allá de que el nexo epidemiológico aún no está totalmente establecido, las autoridades del departamento están tranquilos porque el virus no ha tenido circulación comunitaria. La semana pasada se testeó a todo el círculo íntimo de los contagiados, un total de 44 personas, y todos dieron negativo COVID-19

Y en esta confusión, encima, algunos medios se hacen eco de trascendidos, dichos, diretes y – ¡cuándo no! – de lo que cualquiera publica en las redes. Toman una parte de verdad (no importa de cuándo sea) le agregan algo que ellos mismos creen, y listo; tienen una noticia. Publican cualquier cosa, con tal de publicar.

Hay que bajar un cambio, como dicen.

Hasta hace dos días, aplaudíamos a los médicos, enfermeros, policías, preventores y bomberos, y demás trabajadores de la primera línea de batalla contra la pandemia. Ahora, los criticamos, vilipendiamos y subestimamos.

Las noticias deben venir de quien deben venir. No de supuestos, trascendidos o pareceres.

Ya se encargarán de encontrar el famoso nexo epidemiológico o lo que sea. De hecho, hasta nosotros como medio local, ofrecimos una forma de colaborar para ello que, dicho sea de paso, nunca nos respondieron.

Pero hemos de confiar en que lo encontrarán, y si hubo alguna negligencia también la encontrarán.

La anomia, es peligrosa. Nadie quiere vivir en el medio de la locura.

Si continuamos alimentando la “teoría de la conspiración”, mejor apaguemos la luz y vámonos.

 

Por Redacción

 

 

© Copyright 2020 – Todos los derechos Reservados 8 Digital

Privacy Preference Center

error: Content is protected !!