A más de 40 días de aislamiento, los expertos advierten que hay un aumento de sentimientos de angustia y una ruptura en los hábitos cotidianos debido al encierro.

Además de los adultos mayores, los niños y adolescentes sufren a diario las consecuencias de la cuarentena. En diálogo con el programa “La Banda” de Radio Dos estuvo Eliana Pinna, Licenciada en Psicología, quien explicó las consecuencias del aislamiento y sobre todo advirtió la importancia del diálogo mientras se transita esta etapa.

“El aislamiento afecta muchísimo a los más pequeños y a los adolescentes también. Más en este caso que fue tan abrupto, produce mucho desequilibrio en todas las áreas”.

También la profesional hizo hincapié en el acompañamiento: “El diálogo en fundamental para que los chicos puedan bajar un poco la ansiedad y puedan ir comprendiendo lo que está pasando, sobre todo cómo los está afectando a ellos. Tanto los niños como algunos adolescentes no saben discriminar bien sus emociones”.

En un complejo contexto que atraviesa la sociedad a nivel mundial, la voz de los especialistas detalla la situación de aquellos que son de algún modo más vulnerables a padecer la situación de encierro.  “Los chicos rompen las rutinas, pierden el contacto con el exterior, con ver la cara de la familias, los compañeros. Pero principalmente lo que les afecta más, es que ellos no alcanzan a dimensionar o comprender todo lo que está pasando”, manifestó Pinna.

El uso de la tecnología

Respecto a la utilización de diferentes dispositivos tecnológicos, la especialista manifestó “ha sido una herramienta importante, todo tiene su pro y sus contras. Los adultos como papás debemos buscar un equilibrio, aunque algunos les resulte más fácil darles el celular porque los tranquiliza”.

Por otra parte también agregó: “Tenemos que buscar el equilibrio, que ellos puedan distraerse, que ellos puedan conectarse con el afuera de alguna manera, aunque sea sólo de manera virtual”.

Para llevar tranquilidad, la Licenciada en Psicología además detalló; “Con el aislamiento se presentan algunas conductas muy significativas, como trastorno de sueño, de apetito, tristeza, angustia, algún retraso en el lenguaje o falta de control de esfínteres”. Y al respecto resalto que “es normal, de acuerdo a la situación que atraviesan y es importante consultar con un profesional y siempre tener especial control con la información que reciben”.

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