Un artículo de La Prensa analiza el rol que vienen cumpliendo las Fuerzas Armadas argentinas en tiempos de pandemia, aunque sin entrar en la cuestión de apoyo a la seguridad.

La misión principal de las Fuerzas Armadas es ejecutar operaciones militares contribuyentes a la preservación de los intereses vitales de nuestro país. Esta misión principal le permite llevar a cabo operaciones subsidiarias, que tienen por finalidad última el restablecimiento de las condiciones de vida preexistentes, alteradas por diferentes causas, entre las que se pueden considerar las catástrofes naturales.

Las operaciones de apoyo a la comunidad, forman parte del quehacer de las Fuerzas Armadas, asistiendo a la población ante una catástrofe natural o como lo viene realizando hace más de 100 días en forma ininterrumpida producto de la actual pandemia.

La organización militar en nuestro país posee un despliegue que muchos analistas consideran que no corresponde con la doctrina de defensa vigente y que el mismo responde a una realidad anterior a la década del 80.

El despliegue territorial actual, el cual se proyecta desde el siglo pasado, permitió en un primer momento que las Fuerzas Armadas Argentinas contribuyeran al desarrollo social de las distintas localidades donde se encontraban asentadas además de colaborar en forma directa con las economías regionales.

Por eso no resulta paradójico que este despliegue permitiera atender en forma oportuna la crisis y que el poder político nacional, como así también los provinciales, contasen con un brazo del estado con la capacidad suficiente de asistir a los más necesitados.

Los elementos militares asentados en todo el territorio, poseen una estructura y organización tal que les permiten llegar con su sostenimiento logístico a las diferentes regiones geográficas de nuestro país. Los mismos cuentan con los recursos humanos y medios necesarios para proporcionar un empleo eficaz del componente militar en la actual situación de pandemia.

Esta situación de asistencia no es ajena a las Fuerzas Armadas, las mismas siempre están presentes asistiendo a la población en los peores momentos, formando parte de la primera respuesta del estado.

Haciendo un poco de historia, podemos decir que allá por 1944 durante el terremoto de San Juan, con una pérdida de vidas que rondaban unas 10.000 personas, el actual Destacamento de Montaña 22, fue una de las primeras unidades en asistir a la población trabajando en la evacuación, abastecimiento y posterior reconstrucción.

En 1977 durante el terremoto de Caucete (San Juan) efectivos militares con asiento en Córdoba, Mendoza y San Juan, operaron centros de evacuados, realizaron actividades de remoción de escombros, distribución de víveres y atención sanitaria entre otras actividades.

Durante las inundaciones en 1998 que afecto a las provincias del litoral y parte de la provincia de Buenos Aires, las Fuerzas Armadas participaron en la evacuación de más de 100.000 personas y asistieron a casi 400.000 damnificados.

También en el año 2013 participaron en apoyo de la población durante la erupción del volcán Puyehue y las inundaciones producidas en la ciudad de la Plata.

También durante las inundaciones que afectaron a casi la mitad de las provincias Argentinas en los primeros meses de 2017 fueron la circunstancia que permitió verificar la importancia de dicho despliegue. Estas inundaciones fue una de las más extensas por la cantidad de provincias afectadas, que abarcó desde Jujuy hasta Chubut y desde Entre Ríos hasta la Rioja.

En Comodoro Rivadavia, que tuvo la situación más crítica, donde hubo 7.000 viviendas afectadas y donde también el Ejército tuvo el rol más relevante, dado su despliegue territorial y aportando un elemento de juicio para la discusión de porqué tiene sentido que existan unidades militares en diversos lugares del país. Las acciones incluyeron el rescate de personas aisladas por las aguas, la distribución de agua y alimentos, el tendido de puentes, drenaje de calles, la tala de árboles caídos, y vuelos de transporte y reconocimiento.

También participaron aviones de Transporte Hércules C-130 de la Fuerza Aérea y un buque de la Armada que se trasladó al puerto de esta ciudad, siendo una vez más un claro ejemplo del grado de utilidad que tienen las Fuerzas Armadas en tiempos de paz.

EL LADO MILITAR

Sin dejar de ver el lado solidario de nuestras Fuerzas Armadas en todos estos acontecimientos socorriendo a sus hermanos, podemos ver el lado militar en esencia. El mismo constituido por el ejercicio del comando, la conducción, el control, las actividades de planeamiento y las operaciones logísticas que se adecuan en el marco de apoyo a la comunidad.

El despliegue actual que aún mantienen las fuerzas permitió en algún momento contribuir al desarrollo de localidades y facilitar a proyectar vida satisfaciendo necesidades básicas. En la actualidad esta afirmación se manifiesta en la obtención y potabilización de agua en el noroeste argentino, contribuyendo a través del brazo militar a brindar una rápida asistencia social y sanitaria al estado frente a la crisis que vivimos.

Con todo lo realizado ante los diferentes eventos adversos que azotaron a nuestro país y hoy enfrentando esta pandemia, la cual no solo afecta la vida de los argentinos, sino que también lastima severamente la estructura social y económica; las Fuerzas Armadas con su accionar demuestran que tienen la capacidad de llegar al que menos tiene, permitiendo atemperar los efectos que producen en los sectores más necesitados de nuestra sociedad, otorgando una vez más, una respuesta oportuna y eficiente.

Hoy queda demostrado que la organización militar tiene la capacidad humana y técnica para actuar frente a esta contingencia y otras que puedan sucederse, demuestra capacidad en la organización de las tareas en cada apoyo realizado, en el sostenimiento continuo en el tiempo, atendiendo desde hace más de 100 días en forma ininterrumpida diversas localidades en forma simultánea a lo largo y ancho del país.

Demostró que, más allá de no poseer un moderno parque automotor, totalmente necesario para cubrir cientos de kilómetros en apoyo, tiene el pre posicionamiento de sus unidades, la capacidad y valores de su personal y la capacidad de gestionar en forma adecuada sus medios.

Encontrarnos hoy al lado del más necesitado en esta crisis, se debe sin lugar a dudas a las fortalezas de las instituciones militares «despliegue territorial, adaptación al medio, capacidad de gestionar logísticamente, capacidad de planeamiento y asesoramiento y el espíritu de su gente».

No queda duda de los fundamentos del actual despliegue territorial de nuestras Fuerzas. Lo que si queda por resolver es la contradicción entre los recursos materiales asignados y las diversas situaciones de emergencia en la que las FFAA son permanentemente parte indispensable de su planeamiento, sostenimiento y ejecución.

Fuente: La Prensa

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