«No están dadas las condiciones de seguridad para que cumpla el arresto en su casa de Pilar«, dijo anoche un funcionario que siguió el periplo de Báez desde que dejó el penal de Ezeiza hasta el barrio cerrado.

Pasadas las 22.30, el empresario regresó a la cárcel federal de Ezeiza y hoy su defensa y las autoridades judiciales evaluarán cómo resolver el asunto.

Finalmente la camioneta del Servicio Penitenciario Federal que transportaba a Báez debió emprender el regreso a Ezeiza luego de cuatro intentos fallidos de llevarlo hasta su casa para hacer efectiva la orden de prisión domiciliaria.

En sendas ocasiones los vecinos rechazaron el ingreso de la caravana y arrojaron piedras y huevos contra los vehículos. Le pegaron un piedrazo y rompieron el parabrisas de la camioneta que llevaba a Báez en su interior. El preso estaba sentado en la parte trasera, vestía una campera roja, un chaleco antibalas y un casco antimotines, y llevaba barbijo.

Los vehículos lograron superaron el portón después de un tercer intento, cerca de las 21, pero los manifestantes -sentados en el suelo el interior del country- impidieron que el vehículo de Báez avanzara y el preso descendiera en su casa. Luego de unos minutos, la comitiva abandonó el country, con destino desconocido.

Báez fue excarcelado en la causa conocida como «la ruta del dinero K», el principal caso que avanza en su contra, y tenía otorgada la prisión domiciliaria en un desprendimiento de ese expediente (la causa El Entrevero), pero el Tribunal Oral Federal 4, que lo juzga por otra acusación diferente, el caso M&P, se había opuesto a que ese arresto domiciliario se hiciera efectivo e indicó que lo mantenía en prisión.

El TOF 4, en desacuerdo con lo dispuesto por Casación, dijo en su fallo de ayer que no tenía otra alternativa que cumplir lo ordenado, pero que discrepaba con los camaristas. «No existe otra posibilidad más que hacer efectivo el arresto domiciliario dispuesto por el juzgado instructor», escribió el tribunal.

Imágenes de La Nación