La unión vecinal el poblado barrio Urquiza, ubicado en la zona de La Sidrera, en Tunuyán, vive por estos días, y desde hace meses, una delicada situación respecto a la recaudación del dinero que necesita para su funcionamiento como principal proveedora de agua potable de este conglomerado tunuyanino. De acuerdo a lo que advierten sus autoridades, esto se debe a la falta de responsabilidad de pago del bajo costo de la cuota mensual  por parte de muchos vecinos del lugar.

“Estamos tratando de llevar llevando el servicio lo mejor posible de los dos pozos que tenemos”, apuntó Fabiana Nicora, presidente de la Unión Vecinal de Barrio Urquiza, y agregó: “estamos teniendo problemas ya que son pozos muy viejos, por lo que nos cuesta tenerlos activos y en buenas condiciones, porque hay que hacerles revisaciones y cambios de bombas, entre otras cosas”.

Asimismo, Nicora apuntó al incumplimiento del pago de las tarifas por el servicio de agua que brinda la unión vecinal al populoso barrio, algo que dificulta la tarea diaria del funcionamiento de la provisión. “La gente no paga como corresponde. Tenemos la tarifa mensual muy baja, la más baja del Valle de Uco, pero no se logra recaudar lo que se debería”.

En cuanto a un posible corte del servicio ante el incumplimiento de pago a vecinos, la titular del ente afirmó: “En este momento, y por la pandemia, cortar el servicio no es una posibilidad, ya que no se puede, está prohibido.  Sin embargo, estamos trabajando en conjunto con todas las uniones vecinales y hemos tomado la misma decisión. Si bien ahora, lo que se puede hacer es minimizar la presión del agua, no lo hemos llevado a cabo todavía.

Vale decir, que en épocas anteriores la unión vecinal del Urquiza contaba con una persona dedicada a ir casa por casa cobrando la tarifa. Luego del fallecimiento de ese cobrador, el ente probó con otras personas para esta tarea pero todas ellas acusaron recibir, en varias oportunidades, maltratos de los propios vecinos que no estaban dispuestos a abonar el canon del servicio. Por este motivo, el organismo decidió que los vecinos realicen el pago en la sede de la unión vecinal ubicada en calle Tropero Sosa de este barrio.

Al parecer, esta práctica tampoco ayudó mucho a la recaudación del dinero correspondiente a las cuotas y ha mermado considerablemente la responsabilidad de pago de los vecinos, según asevera Nicora.

 

 

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