El riesgo de que las tensiones sociales aumenten durante la fase de transición es alto y puede descarrilar las estrategias gubernamentales, lo cual realza la importancia de contar con instituciones sólidas“, sostiene un documento del BID.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) vaticinó que Brasil y Argentina serán los dos países más golpeados de la región y anticipa profundas recesiones para ambas economías.

El BID no sólo dedica especial atención a las políticas fiscales y económicas que deberían implementarse en los próximos meses, sino que también hace foco en el riesgo de que “las tensiones aumenten durante la fase de transición es alto y puede descarrilar las estrategias gubernamentales, lo cual realza la importancia de contar con instituciones sólidas

La disminución de los ingresos, el aumento del desempleo y el desaliento profesional pueden alimentar la desesperación social y la sensación de abandono, aún con la presencia de políticas de transferencias. Las desigualdades se harán más evidentes a medida que la situación de los grupos menos afectados de la sociedad contraste con la experiencia de los más vulnerables“, anticipa para toda la región.

Además, agrega que “un eventual colapso de la infraestructura médica podría conducir a un rápido aumento de la tasa de muertes, mientras que la tolerancia a las restricciones estrictas de movimiento se desvanece debido a su impacto económico, lo que produce un equilibrio desafiante para los gobiernos que tienen que calibrar la transición“.

En lo que respecta a Argentina, señala que “en la etapa de recuperación será necesario una nueva agenda social basada en la adaptación productiva de los trabajadores desplazados para mejorar su empleabilidad“.

En Argentina, el 21% de las ocupaciones son no calificadas y 49% tiene un nivel de calificación de operario. Esto se refleja en que, a nivel agregado, solo el 26% de los trabajos en Argentina se puede realizar de manera remota. También se refleja en la informalidad en el mercado laboral: cerca del 35% de los trabajadores asalariados son no registrados y no cuentan con aportes al sistema de protección social.  En este marco, la crisis va a dejar un grupo significativo de trabajadores desplazados que, en la etapa de recuperación, necesitarán de programas de reinserción y reentrenamiento

El riesgo de posibles rebrotes y de una lenta recuperación de la actividad obliga a discutir el Ingreso Básico Universal y a redefinir el seguro de desempleo para trabajadores formales, en el marco de una reforma previsional que sea consistente con la sostenibilidad financiera de la seguridad social y con la protección a la población vulnerable“, agrega el documento.