Con 1.179 nuevas fallecimientos que se registran más de 1.000 muertes en el país.

De esta manera, el total de decesos asciende a 17.791. La cantidad de casos positivos, en tanto, ascendió a 271.628

La situación se agrava día a día, pero Bolsonaro, que calificó a la enfermedad de “gripecita”, sigue en abierta campaña contra las medidas de cuarentena y aislamiento social implementadas en varios estados del país.

La cantidad de casos positivos también se incrementó de manera significativa. Se reportaron 17.408 nuevos contagios en un día, lo que llevó la cifra total a 271.628. Brasil se encuentra tercero a nivel mundial en la lúgubre lista, solo por detrás de Rusia (casi 300.000) y los Estados Unidos (1,52 millones).

No obstante, es probable que sobrepase al país euroasiático en los próximos días, considerando que en este momento tiene la tasa de contagios diaria más alta del mundo. La semana pasada, el país sudamericano representó el 13% de todos los nuevos casos de contagios a nivel global.

Según el diario Folha de San Pablo, en este momento el nuevo coronavirus es la mayor causa de mortalidad en Brasil, superando el conjunto de todas las enfermedades cardiovasculares, como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, que matan a 980 brasileños por día. De acuerdo con el boletín divulgado por el Ministerio de Salud, los estados de San Pablo y Río de Janeiro, el primero y tercero más poblados del país, también registraron una cifra récord de muertes diarias, con 324 y 227 óbitos respectivamente.

El récord del Estado de San Pablo, epicentro de la pandemia de coronavirus en Brasil, sumó además 2.929 nuevas infecciones. En total, el estado acumula 5.147 personas fallecidas y 65.995 contagiadas.

A pesar de la elevada mortalidad, los hospitales no están en una situación de colapso.

En este momento hay 5.902 personas internadas, de las cuales 3.659 se encuentran en cuidados intensivos (UCI). La ocupación en salas de terapia intensiva es del 71,4% en todo el estado y de 88% en el Gran San Pablo. No obstante, las autoridades sanitarias paulistas se muestran pesimistas. “Estamos perdiendo la batalla contra el virus”, dijo Dimas Covas, coordinador del centro de contingencia del coronavirus y director del Instituto Butantan.

En el estado de San Pablo rige una cuarentena con vigencia hasta el 31 de mayo.

El gobernador João Doria, que pasó de ser aliado a enemigo declarado del presidente Jair Bolsonaro por las restricciones que impuso para frenar la propagación del virus, no dijo si extenderá el confinamiento.

El pasado domingo, Bolsonaro volvió a arengar una manifestación en Brasilia, desafiando nuevamente las directrices sanitarias contra las aglomeraciones, en la que los manifestantes gritaban consignas a favor de la vuelta a la normalidad y del uso de la cloroquina para tratar el nuevo coronavirus, algo que defiende el propio mandatario a pesar de la falta de evidencia científica sobre su efectividad.

El mandatario ultraderechista mantiene un enfrentamiento con varios gobernadores y alcaldes que defienden medidas de confinamiento, así como con representantes del resto de poderes. El poder judicial falló a favor del derecho constitucional de autoridades regionales y municipales de decidir medidas restrictivas para enfrentar la crisis sanitaria.

 

Con información de AFP y EFE