La deuda pendiente del Estado ante la situación que viven las pymes y los autónomos de profesionales y actividades liberales, todavía no se resuelve.

No son los Rocca de este país. Es decir, no poseen una empresa multinacional como Techint con el suficiente respaldo para aguantar todas las cuarentenas que hagan falta.

Se trata de las pequeñas empresas con dos, cinco o incluso cincuenta empleados, por dar un ejemplo. También los odontólogos, mecánicos, plomeros o carpinteros, etc. Es decir, un universo de trabajadores comprendidas en las categorías de monotributo C, en adelante.

Para todos ellos, no hay ninguna ayuda del estado nacional, ni provincial.  Las facturas de insumos siguen llegando. Las facturas de luz, el gas, internet, alquileres y demás se seguirán acumulando, porque, aunque se hayan congelado los aumentos y extendido los plazos de pago; al final, habrá que pagarlas.

Una pequeña empresa, o un monotributistas con algunos empleados, igual debe pagar no solo los salarios de sus colaboradores, sino las correspondientes cargas sociales. Y si bien es cierto que el Gobierno anuncio una flexibilización bancaria para el clearing y la apertura de varias líneas de crédito blando, la realidad indica que tendrán que esperar primero, que se los otorguen, segundo, que se los efectivicen, y por ultimo tendrán que pensar en las cuotas que correspondiere.

Y no se está facturando.

Algunos economistas dicen que una empresa argentina de mediano porte, podría tener “una espalda” para aguantar dos, a lo sumo tres meses, asumiendo costos sin entradas. Una pequeña empresa en cambio, como mucho, podría aguantar un mes, a costa de enfrentar cuatro o cinco meses posteriores de recuperación.

Es decir, un panorama sombrío para la actividad liberal, cuentapropista, o de mediana envergadura.

Otra historia.

También están aquellos monotributistas, pequeños empresarios, y profesionales que son proveedores del estado en cualquiera de sus formas, como unico o principal cliente, porque producen servicios o insumos que el estado no puede autogestionar.

El Estado, en una decisión aplaudida desde el punto de vista comunitario, y catastrófico desde lo económico, ya ha suspendido o ralentizado los pagos de los servicios que estos trabajadores le brindan externamente.

“De por sí, es difícil cobrarle al estado nacional, provincial o municipal. Ahora es imposible” confiesan en un secreto a voces, algunos.

En una palabra, la debacle económica que los argentinos estábamos tratando de capear, ha empezado a superarnos. No somos nosotros únicamente los afectados. Es un fenómeno mundial.

¿Y los políticos?

Algunos han tomado decisiones de fondo –casi heroicas- dadas las circunstancias. En nuestra provincia, Suarez bajó el sueldo de sus funcionarios. Algún otro intendente por ahí, también.

Pero no estaría nada mal que lo de bajar los sueldos escandalosos de toda la clase política y judicial argentina, también sea pandemia. Sin dudas sumaria para que, los que de verdad la sufren, las clases más necesitadas y –ahora- los monotributistas y pymes; sientan que no están tan solos en esto.

Hay que tener en claro que, si ellos, los titulares de pequeñas y medianas empresas, y los trabajadores liberales se caen; nos caemos todos

Fuente: 8Digital