En el marco de las nuevas medidas que se imponen en la provincia de Mendoza desde este martes, y por al menos dos semanas, uno de los puntos que quedaron con algún tipo de dudas tras los anuncios de las restricciones es el del cierre de bares.

La confusión puede darse en relación a la concepción de los lugares gastronómicos. Es decir, a qué se considera bar, café o restaurante. Esta «duda» parece ser sólo social, ya que en términos reglamentarios la situación está clara. Para ello hay que referirse al artículo 3 del nuevo decreto que ayer anunció el gobernador Suarez, donde se establece » Dispóngase hasta la fecha indicada en el presente decreto, la prohibición de funcionamiento de los establecimientos clasificados como bares».

Esto apela directamente a la habilitación del local, por un lado, y al funcionamiento como tal, por otro. Es decir, un comercio que esté habilitado legalmente como bar no podrá abrir sus puertas . En tanto, si este local está habilitado como bar y restaurante, sí podrá hacerlo pero sólo para funcionar como restaurante y no simplemente como bar, siempre dentro de los horarios permitidos para la atención al público. Esta situación fue explicada por el propio gobernador en la conferencia de prensa de ayer, donde indicó:  “Si un local presta más de un servicio, solo pueden funcionar como restaurante con su protocolo, que es donde podemos llegar mejor con el control”.

La medida del no funcionamiento de los bares en Mendoza tiene un trasfondo más profundo y estudiado por el gobierno provincial, luego de las estadísticas que indican que, en este  acrecentamiento de casos en la provincia,  en la actualidad la mayor cantidad de contagios se da en personas más jóvenes (de entre 18 y 25 años aproximadamente). Ante esto, restingar los lugares de reuniones en esta franja atarea, sumado a las prohibiciones de las reuniones familiares hasta el 18 de agosto, parecen ser las claves a las que apunta el gobierno provincial para bajar la cantidad de casos de coronavirus en Mendoza.

Foto: Web Vox Populi