Luego de dos años de congelamiento, arranca una semana clave para definir un precio que podría ser un nuevo peso al bolsillo, el de las tarifas de energía eléctrica.

Entre este lunes y este martes, habrá cinco audiencias públicas que delinearán los aumentos para las empresas de transporte y para las de distribución de jurisdicción nacional, Edenor y Edesur. Será una pugna por definir, de un lado, qué márgenes pueden recomponer las compañías y, del otro, cuánto impacto tendrá esto en la billetera de millones de usuarios.
De este modo, los precios de la energía eléctrica se definen de esta manera porque son regulados, es decir, necesitan autorización del Gobierno para aumentar. En las audiencias, que no son vinculantes, exponen representantes del sector público, del sector privado y hasta asociaciones de defensa de los consumidores. Las tarifas de los servicios públicos están congeladas desde abril de 2019.
En ese sentido, se escucha los pedidos de las empresas, pero luego es el Gobierno quien tiene la decisión final. Y algunos funcionarios ya dieron sus lineamientos. El subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, aclaró recientemente que las tarifas pueden subir este año “un 7%, un 9% o un 15%”, un porcentaje “que no afecte al poder adquisitivo” de manera excesiva.
Por otro lado, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), el organismo encargado de regular la actividad eléctrica y de controlar que las empresas del sector, comunicó el martes pasado que Edesur y Edenor pidieron subas de hasta el 81% y el 157% en las facturas.
Edesur confirmó que solicitará un 34% de aumento final para los usuarios residenciales y de un 45% para otras categorías, como comercios y empresas. Edenor, por su parte, planteará una necesidad de fondos de $20.000 millones para poder sostener su servicio. Eso significaría un incremento en el valor final del 31% para el total de sus clientes, y un 28% en promedio para los residenciales, siempre y cuando no haya cambios en el cuadro tarifario actual. Si se compensa ese número con subsidios, la historia podría ser otra.