Los protocolos son muy exigentes en estas situaciones. Los exhaustivos controles en el acto de defunción y la imposibilidad de la realización de velatorios son algunos de ellos. De esto habló con 8 Digital la propietaria de la empresa fúnebre más antigua del Valle de Uco.

«Nos estamos rigiendo de acuerdo a los protocolos que nos exige nuestra asociación y al que también fija el gobierno. Intentamos estar preparados. Gracias a Dios todavía no hemos tenido ningún caso real de muerte por coronavirus que hayamos tenido que atender», asegura Isabel Pacce, propietaria de una de las dos empresas funerarias de Tunuyán.

En caso de que se presentara la situación de alguna muerte por coronavirus,  Pacce explica: «Tenemos nuestro protocolo. Cuando nosotros retiremos a la persona fallecida, nos la tienen que entregar en una bolsa especial sellada, que tiene un cierre al que también hay que sellarlo. Esa bolsa la desinfectamos y se verifica que esté totalmente cerrada y que no contenga ninguna rotura» y añade: «Tal como lo especifica el protocolo, los empleados no deben tener contacto directo con el cuerpo. Una vez que se comprueba todo eso, el cuerpo es introducido a una caja de madera o dentro del ataúd.  Ahí hay que comprobar que ese ataúd no tenga ninguna astilla o elemento que pueda romper  la bolsa. Inmediatamente se cierra , se sella e inmediatamente debe llevarse al cementerio». Vale destacar, que ese cuerpo luego sería cremado.

Con respecto a la ceremonia acostumbrada del «ultimo adiós» en cuerpo presente al fallecido, la empresaria  asevera que » en estos momentos no está permitido el velatorio. Sin embargo, el problema no es que el contagio lo pueda producir el fallecido, sino que el peligro del contagio está entre los concurrentes al velatorio. Esta es la razón principal de la prohibición de este tipo de ceremonias».

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