El mítico líder de Creedence Clearwater Revival, la banda que en medio de la llamada “invasión inglesa” musical de los `60 con The Beatles y The Rolling Stones, le devolvió al rock estadounidense sus raíces rítmicas tradicionales, celebra hoy 75 años.

Con clásicos como “Proud Mary”, “Bad Moon Rising”, “Green River” y “Down on the Corner”, entre tantos, Fogerty, cara más visible de la banda, se estableció como uno de los referentes del subgénero estadounidense conocido como “rock sureño”.

Creedence Clearwater Revival CCR 1970 John Fogerty at Albert Hall (Photo by Chris Walter/WireImage)

A pesar de convivir con el movimiento hippie, el éxito de Creedence significó también un regreso a la simpleza armónica y melódica para el rock, y a letras más ligadas a la realidad que se le presentaba a los hijos de familias trabajadoras, en relación a lo que ofrecía la psicodelia.

Nacido en Berkeley, California, John Fogerty compartió con su hermano Tom durante su adolescencia el gusto por el incipiente rock de pioneros como Little Richard y Bo Diddley.

En su paso por el colegio, conoció a Doug “Cosmo” Clifford y Stu Cook, futuros baterista y bajista respectivamente de Creedence con quienes, tras sumar a su hermano Tom, también guitarrista, formarían una primera banda llamada The Blue Velvets.

Tras la primera revolucionaria visita de The Beatles a Estados Unidos, en 1964, el grupo se subió a la oleada de bandas que intentaban copiar la fórmula musical procedente del Reino Unido, momento en que cambia su nombre a The Golliwogs.

En 1967, la banda tuvo una reformulación en la que adoptó su nombre definitivo y el estilo musical que lo distinguiría.

La nueva etapa traería de la mano un contrato discográfico que permitió la edición de su primer larga duración, en 1968, un trabajo que llevó el nombre de la banda y que, si bien contenía en su mayoría versiones de clásicos de otros autores, como “Suzie Q” y “I put a spell on you”, definía un sonido novedoso respecto a la moda del momento.

Precisamente, aunque el rock había nacido en Estados Unidos, inspirado en ritmos negros, el impacto a nivel mundial de las bandas británicas en los `60, lo había convertido en un género híbrido en el que esas raíces se diluían.

Con Creedence volvió a los primeros planos el country, el folk, las letras hiperrealistas, las armonías sencillas, las voces potentes y aguardentosas; los solos breves y vestimentas que renunciaban a lo estrafalario y se asemejaban más a la que utilizaba cualquier chico de familia trabajadora sureña.

Más allá de esto, la banda no tuvo inconvenientes en moverse en los mismos circuitos que los grupos del momento -por caso, fue uno de los números destacados en el mítico Festival de Woodstock-, lo que fue tomado como la llegada de una nueva e inspiradora corriente musical, al punto que comenzarían a proliferar grupos de “rock sureño”.

Entre finales de los `60 y principios de los `70, el combo encabezado por John Fogerty lograría reconocimiento internacional, impulsado también por el elogio de figuras como John Lennon, Bob Dylan y Tina Turner, entre otros, a partir de memorables discos como “Bayou Country”, “Green river”, “Willy and the Poor Boys”, “Cosmo´s Factory”, “Pendulum” y “Mardi Gras”.

En esos años, Creedence cosecharía un puñado de grandes clásicos como “Fortunate Son”, “Travelling Band”, “Have you ever seen the rain?”, “¿Who´ll stop the rain?”.

Sin embargo, en 1972 llegaría el final del grupo debido a diferencias internas surgidas por los intentos de Fogerty por controlar cada vez más los destinos de la banda. Desde entonces, encaró una carrera solista que nunca alcanzó el brillo de la famosa formación.

Con su hermano Tom muerto a causa del Sida a finales de los `80, John nunca volvió a hacer las paces con sus antiguos compañeros, quienes curiosamente supieron sacar provecho a los clásicos de la banda a partir de la creación de Creedence Clearwater Revisited, una renovada formación que hasta hoy recorre el mundo recreando esas canciones.

 

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