Tras el escándalo que produjo la filtración de dos audios de la diputada kirchnerista Fernanda Vallejos, la vice presidenta terminó de agravar la crisis interna del oficialismo con la difusión de una carta con duros conceptos contra Alberto Fernández.

En ella,  marcó diferencias con la gestión económica, calificó al resultado de las elecciones como una «catástrofe política» y advirtió sobre operaciones de prensa que parten desde «el entorno presidencial».

En la misiva que fue publicada en su página web y difundida a través de sus redes sociales, la mandataria remarcó que mantuvo con el jefe de Estado 19 reuniones de trabajo en la Residencia de Olivos.

«Nos vemos allí y no en la Casa Rosada a propuesta mía y con la intención de evitar cualquier tipo de especulación y operación mediática de desgaste institucional», aclaró luego de sostener que «no es mentirosa ni mucho menos hipócrita».

En 18 de esos encuentros, Fernández de Kirchner contó que propuso dialogar sobre «la delicada situación social» que se traduce en «atraso salarial, descontrol de precios -especialmente en alimentos y remedios- y falta de trabajo» aunque sin desconocer el impacto «de las dos pandemias», en referencia a la del macrismo y la sanitaria global.

En ese sentido, también reveló que le señaló al máximo mandatario «la falta de efectividad en distintas áreas de gobierno».

«También señalé que creía que se estaba llevando a cabo una política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica y, por lo tanto, en el conjunto de la sociedad y que, indudablemente, esto iba a tener consecuencias electorales», expresó y añadió, en un tono más incisivo, que: «No lo dije una vez… me cansé de decirlo… y no sólo al Presidente de la Nación».

La respuesta que recibió a sus reclamos y visiones coyunturales fue «siempre que no era así, que estaba equivocada» y que el triunfo en las elecciones PASO estaba garantizado.

«Mi respuesta, invariablemente, era “no leo encuestas… leo economía y política y trato de ver la realidad”. Una realidad que me indicaba que en el año 2015 perdimos las elecciones presidenciales en segunda vuelta y por escasa diferencia, con el mayor salario en dólares de Latinoamérica -que representaba más del doble del salario actual-, con una inflación que era menos de la mitad que la actual y con un candidato, Mauricio Macri, que decía que no le iba a sacar a nadie lo que ya tenía, sino que sólo iban a cambiar las cosas que estaban mal», declaró.

La expresidenta sostuvo que pensaba que los sufragios serían adversos, lo cual se traducía en un temor que le comunicaba a «muchos compañeros y muchas compañeras» del movimiento.

Los resultados del pasado domingo fueron considerados por Fernández de Kirchner como «una derrota electoral en elecciones legislativas sin precedentes».

«Mientras escribo estas líneas tengo el televisor encendido pero muteado y leo un graph: “Alberto jaqueado por Cristina”. No… no soy yo. Por más que intenten ocultarlo, es el resultado de la elección y la realidad», remató.

La presidenta de la Cámara de Senadora manifestó que un día después «de semejante catástrofe política» observó a «algunos funcionarios y parecía que en este país no había pasado nada, fingiendo normalidad y, sobre todo, atornillándose a los sillones».

«¿En serio creen que no es necesario, después de semejante derrota, presentar públicamente las renuncias y que se sepa la actitud de los funcionarios y funcionarias de facilitarle al Presidente la reorganización de su gobierno?», preguntó.

Asimismo, aseguró que se reunió por última vez con el presidente el martes 14 en Olivos por iniciativa suya debido a que 48 horas después de las elecciones no recibió llamado alguno para analizar la situación.

«Allí le manifesté que era necesario relanzar su Gobierno y le propuse nombres como el del Gobernador Juan Manzur para la Jefatura de Gabinete», indicó antes de marcar que ya no mantiene diferencias con quien fue su ministro de Salud.

Sobre esa actitud, ejemplificó con el propio presidente, a quien, pese a haber sido desplazado de su gobierno, le propuso compartir la fórmula presidencial que resultaría ganadora en ese mismo año.

«¿Por qué cuento esto? Porque no voy a seguir tolerando las operaciones de prensa que desde el propio entorno presidencial a través de su vocero se hacen sobre mí y sobre nuestro espacio político: Alberto Fernández quería que el Dr. Eduardo De Pedro fuera su Jefe de Gabinete y fui yo la que no estuvo de acuerdo. Mal podría ahora promoverlo para ese cargo», apúntó.

En ese sentido, lanzó palabras contra Juan Pablo Biondi, secretario de Comunicación y Prensa de la Presidencia: «A propósito de la categoría de funcionarios que no funcionan… el vocero presidencial escaparía a aquella clasificación. Es un raro caso: un vocero presidencial al que nadie le conoce la voz. ¿O tiene alguna otra función que desconocemos? ¿La de hacer operaciones en off por ejemplo? Verdadero misterio».

También aseveró que se contactó con Martín Guzmán, ministro de Economía, cuando se difundió que ella le había pedido la renuncia.

«Las operaciones son permanentes y, finalmente, sólo terminan desgastando al gobierno. Es increíble que no lo adviertan. Es una pena tanto daño autoinfligido», reflexionó.

«Confío, sinceramente, que con la misma fuerza y convicción que enfrentó la pandemia, el Presidente no solamente va a relanzar su gobierno, sino que se va a sentar con su Ministro de Economía para mirar los números del presupuesto», expresó.

«Cuando tomé la decisión, y lo hago en la primera persona del singular porque fue realmente así, de proponer a Alberto Fernández como candidato a Presidente de todos los argentinos y las argentinas, lo hice con la convicción de que era lo mejor para mi Patria. Sólo le pido al Presidente que honre aquella decisión… pero por sobre todas las cosas, tomando sus palabras y convicciones también, lo que es más importante que nada: que honre la voluntad del pueblo argentino», concluyó.

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