Ayer, durante unos minutos nuestros servidores se vieron al borde del colapso por los miles de lectores que accedieron –al mismo tiempo- a las informaciones sobre las novedades que se registraban en nuestro Valle de Uco. Desde el anuncio de dos casos positivos en Tunuyán, hasta las medidas que cada intendente tomaba para su departamento.

(Ver Tunuyan: La alarma que vuelve todo a “Foja cero”)

En este contexto se recibieron en nuestra redacción cientos de mensajes por todas las vías que disponemos. Eran de toda índole, como es natural; pero hubo una categoría que resultó más llamativa: Se nos demandaba que diéramos los nombres de las personas que habían resultado diagnosticadas de coronavirus. Y aquí cabe, una vez más, una aclaración.

La información que se publica en todas nuestras plataformas es, y será siempre, de carácter estrictamente oficial o de fuente segura (es decir, una fuente en la cual, el medio se respalda, para decir lo que dice).

Sin embargo, desde la irrupción de las redes sociales, ha cambiado el paradigma en los procesos de comunicación. Los antes lectores ahora también son, de algún modo, actores de la comunicación.

Con esto en claro entonces, y ante la pregunta ¿Por qué no se puede revelar la identidad de los infectados con coronavirus?, ésta es la respuesta:

  • Dar a conocer datos de los pacientes es un delito
  • Esto sólo puede ser revelado con el consentimiento explícito de la persona afectada.

La identidad de las personas que padecen coronavirus (o cualquier otra dolencia) no puede ser revelada, salvo que se cuente con el consentimiento explícito del paciente dado que de lo contrario se incurre en un delito grave.

Así lo disponen las leyes vigentes en la Argentina y precisado por la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP).

La AAIP comunicó que el tratamiento de información referida a la salud es una actividad que debe llevarse adelante con especial cuidado, respetando la privacidad de las personas, de acuerdo a la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales.

En este sentido, la Agencia destacó algunos de los principios fundamentales de la regulación vigente, en particular referidos a datos personales de salud:

  • Los datos de salud son una categoría de datos sensibles y en consecuencia merecen una protección más rigurosa (artículos 2 y 7 – Ley 25.326).
  • La divulgación del nombre de un paciente que padezca de coronavirus requiere de su consentimiento (artículo 5 – Ley 25.326).
  • Los establecimientos sanitarios y los profesionales de la salud pueden procesar y cederse entre sí datos de los pacientes, siempre y cuando cumplan con el secreto profesional (artículo 8 – Ley 25.326).
  • La obligación de secreto profesional subsistirá aun después de finalizada la relación con el paciente (artículo 10 – Ley 25.326).
  • Para usar la información del paciente con fines incompatibles con su tratamiento médico, se debe requerir su consentimiento pleno, libre e informado (artículo 4, inciso 3 y artículo 5 – Ley 25.326)
  • El Ministerio de Salud de la Nación y los ministerios provinciales se encuentran facultados a requerir, recolectar, cederse entre sí o procesar de cualquier otro modo información de salud sin consentimiento de los pacientes, conforme a las competencias explícitas e implícitas que les hayan sido conferidas por ley (artículo 5, inciso 2 b y artículo 11, inciso 3 b – Ley 25.326).
  • Cualquier persona que considere que su privacidad o sus datos personales están siendo afectados puede realizar una denuncia ante la Agencia.
  • Asimismo, las instituciones públicas y privadas pueden realizar consultas sobre el alcance de la Ley 25.326 ante la Agencia.

Dicho esto, deben saber los usuarios de redes que difunden nombres, datos o imágenes de personas afectadas por esta situación que, más allá de las consideraciones éticas; son localizados por autoridades de ciber delitos (Investigacion de delitos informaticos) y podrán ser pasibles de las sanciones previstas por la ley.

Como periodistas, no sólo estos impedimentos legales nos impulsan a NUNCA DIFUNDIR DATOS O IMÁGENES de pacientes en el marco de esta pandemia, sino que nos atenemos a los principios de la ética periodística.

El hacerlo, como muchos usuarios de redes hicieron ayer, sería “criminalizar” personas cuyo único “delito” seria el de  enfermarse. Una locura.

 

Por Redacción