La depresión es una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo. Constituye una de las principales causas de discapacidad y es diferente a sentirse eventualmente triste.

“La tristeza es una de las emociones básicas y es una respuesta de nuestro organismo frente a una pérdida, o alguna otra situación. La depresión, por su parte, es un proceso complejo que excede por mucho una reacción emocional y fisiológica. Afecta nuestro funcionamiento, ya sea familiar o laboral y es en ese punto en el que la consideramos una enfermedad o un trastorno” explicó Marcelo Cetkovich, médico psiquiatra y director médico de Ineco (MN 65636).

“La enfermedad involucra muchas otras dimensiones además de la mencionada tristeza. Así, esta última debe ser persistente y acompañarse por otros síntomas como la pérdida de interés y placer en aquellas que antes interesaban. A esto, puede sumarse la sensación de cansancio, de pérdida de energía y las fallas en la atención. Otros síntomas son la falta de hambre, las dificultades para dormir o los sentimientos de culpa e incapacidad”.

Los síntomas que deben alertarnos son:

  • Tristeza o irritabilidad inusuales y persistentes, incluso cuando las circunstancias cambian
  • Pérdida de interés en actividades que alguna vez disfrutaron; sentimientos de anticipación reducidos
  • Cambios en el peso
  • Cambios en los patrones de sueño
  • Baja autoestima, con frases como “soy feo/a”, “no soy bueno/a”, “nunca haré amigos”
  • Sentimientos de inutilidad, desesperanza
  • Bajada abrupta del rendimiento académico
  • Sentir que todos están en su contra, o enojarse por cosas sin sentido
  • Dormir mucho durante el día
  • Llanto por nimiedades
  • Pensamientos o intentos de suicidio

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “las depresiones son la cuarta causa de pérdida de la calidad de vida de una persona, por la incapacidad que le pueden generar”. “A la hora de hablar de cuáles son las causas más comunes de las depresiones, es necesario tener en cuenta que hay muchos factores involucrados. Este trastorno muchas veces puede tener bases orgánicas, o en otros casos puede ser la consecuencia de un contexto negativo”, sostuvo Calvo, para quien “en relación a los contextos negativos, un clima familiar nocivo, problemas económicos o situaciones traumáticas estresantes (accidentes, pérdidas, violencia) son los factores más comunes que pueden producir un estado depresivo”.

Como las depresiones pueden presentarse de maneras tan diferentes, a veces para una persona se hace difícil reconocerla. Es importante tener en cuenta esta “apatía” esta falta de deseo de hacer cosas, de pensar en un futuro. También es bueno saber escuchar, muchas veces frases que hablan de las ganas de dejar de vivir no son solo frases al azar.

Es importante cuando se sospecha, o se tiene diagnóstico de depresión, buscar ayuda profesional. Nadie con problemas cardíacos diría “bueno voy a esperar que pase con el tiempo”, seguramente buscaría un buen cardiólogo.

La depresión es un trastorno que necesita tratamiento y acompañamiento profesional. Muchas veces quienes acompañan a alguien con depresión buscan que estas personas vean el lado positivo de la vida, lo bueno de vivir. Estos mensajes muy positivos pueden resultar contraproducentes para quien sufre de depresión, ya que al no poder verlo (porque no depende de ellos) se sienten más culpables y miserables, logrando de esta manera que el trastorno se intensifique. Cuando en el entorno hay una persona que sufre de depresión, es importante acompañar, y que la persona sepa que hay alguien presente, a pesar de que en el momento no lo pueda reconocer completamente.

Es importante destacar que la depresión tiene solución. Se habla de solución, y no de cura, porque se la entiende, no como una enfermedad, sino como una distorsión en la manera de interpretar la realidad, por lo cual, ajustando las formas de pensamiento, y corrigiendo estas distorsiones cognitivas es posible de abordar la realidad de una manera más adaptativa y adecuada.