¿Cuántas veces escuchamos a nuestros maestros decir «pagan justos por pecadores»? Seguramente, muchas. Era el tiempo en donde mirábamos de reojo y hasta con mala cara al revoltoso del curso que se había mandado una «macana» y todos debíamos acatar decisiones escolares drásticas por lo que sólo él había hecho.  A un nivel más amplio y en una situación mucho más complicada, en Mendoza hoy pasa eso.  «No puede ser que la irresponsabilidad de algunos ponga en jaque a 2 millones de mendocinos», dijo Rodolfo Suarez,  un tanto ofuscado y con cierta preocupación. Y eso llevó a la decisión de lo que ahora conocemos como «volver para atrás».

Y en este juego de frases también puede incluirse una que se desmorona por completo en este caso , y es la que dice: «Todo tiempo pasado siempre fue mejor». Sin dudas, nadie quería el pasado inmediato que contenía restricciones y medidas  en las que no nos sentimos nada cómodos.

Sin embargo, esto fue lo que sucedió. Las normas estaban claras. Las decisiones que se tomaron desde el gobierno provincial en cada fase de esta pandemia evidencia que todo era a conciencia y que se apeló siempre a responsabilidad de la población para avanzar. Por ende, la irresponsabilidad nos podía hacer retroceder. Y así ocurrió.

El alboroto que causó el conocido caso 98 nos dejó desacomodado a los mendocinos. Reuniones de amigos en momentos en que no estaba permitido hizo que, justamente, recordemos hoy la frase de alguna maestra de primaria y estemos pagando  justos por pecadores. La pena es dura: de 15 a 30 días de arresto para la irresponsabilidad. Y la medida va directamente dirigida a quien ponga la casa para alguna juntada de amigos. Sin dudas, estrategia pura en medio de una situación sumamente difícil. De esta manera, el que incumple paga, pero ya no solo con dinero sino también con cárcel. «Pedimos que los vecinos denuncien estas cosas», dijo el gobernador ya con un tono un poco más alto al que estamos acostumbrados a escuchar de él. Otra estrategia que apela netamente a la conciencia ciudadana

Tal vez, la medida que menos nos duele es volver a depender de nuestra terminación de DNI para salir a hacer trámites o comprar en comercios, aunque habíamos superado esta etapa de restricciones y nos sentíamos un poco más libres y lejos de la cuarentena absoluta de aquellos días de marzo y abril.

Pero todo apunta a lo mismo. A palabras como RESPONSABILIDAD, COMPROMISO, CONCIENCIA, LÓGICA, PREVENCIÓN. No cabe dudas que el momento amerita que éstas no sean sólo palabras y que cada una de ellas sea aplicada a conciencia, y ya no por la pena en sí a cada uno de nosotros, sino por lo que puede ocurrirnos como sociedad a 2 millones de mendocinos.

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