En el día de hoy se realiza la última entrega, será en Luján de Cuyo.

En cuatro años, 8.182 familias mendocinas accedieron a una solución habitacional. En tanto, 6.111 lo lograron a través de una vivienda nueva y otras 2.071 pudieron mejorar su calidad de vida gracias a la intervención en las casas que ya habitaban.

Luego de un 2016 difícil, en el que solo se pudieron finalizar alrededor de 300 viviendas, debido a la paralización de las obras por un largo período, el IPV logró saldar las deudas históricas con las empresas constructoras gracias a la implementación de la operatoria de bonos y así volver a tener todas las obras activas.

Pese a esto, el Instituto Provincial de la Vivienda, bajo la dirección de Damián Salamone, logró un sistema más eficiente y transparente en la construcción de viviendas, permitiendo acortar los plazos de obra al reducir los tiempos de 4 o 5 años a menos de 12 meses.

Al respecto, Salamone dijo “reducir los tiempos de ejecución de un barrio contribuye a mitigar los efectos de la inflación y acortar los plazos ayuda a que la obra sea menos costosa, lo que se va a traducir, beneficiosamente, en la cuota que tendrá que pagar el futuro adjudicatario”.

El plan Mendoza Construye, lanzado en mayo de 2018, fue un avance en materia de vivienda en la provincia. Por primera vez, el IPV cuenta con un programa con financiamiento enteramente local, que en tan solo unos meses ha permitido entregar 183 viviendas y contar con 771 en ejecución y otras 865 prontas a iniciarse.

En estos cuatro años se lograron terminar 6.111 viviendas nuevas y 2.071 obras de mejoramiento a viviendas ya existentes. Mientras, continúan en construcción 2.165 viviendas y otras 899 se iniciarán en los próximos meses.