Es el mayor toque de queda desde Luther King, mientras las protestas se replican en 75 ciudades.

La muerte de Floyd y la aparición de un vídeo grabado por una transeúnte que recogió todo el episodio en el que se escuchó decir al detenido «no puedo respirar», «me vas a matar», desato la ola de protestas más grande desde los tiempos de Martin Luther King, en los sesenta.

La contestación al racismo estructural y a los abusos policiales que vive el país ha sido oscurecido, sin embargo, por la violencia que ha acompañado a las protestas.

En Mineápolis, la ciudad de Minnesota donde ocurrió la última tragedia hubo enfrentamientos con los agentes, y destrozos, pero la policía actuó con mayor determinación y efectivos para imponer el toque de queda a partir de las ocho de la tarde que habían decretado las autoridades. Se realizaron arrestos, se lanzaron gases lacrimógenos y para la medianoche la mayor parte de las calles de la ciudad estaban vacías.

La posibilidad del despliegue del Ejército en la ciudad se rebajó hoy, tras el ofrecimiento del presidente, Donald Trump, a hacerlo. El Pentágono, sin embargo, tiene unidades de policía militar en alerta por si es necesario su envío.

La relativa calma de Mineápolis, contrastó con el aumento de la violencia en el resto del país.

Cientos de arrestos

En Nueva York, protestas pacíficas como el recordatorio de los hombres negros muertos por abusos policiales, los llamamientos a reformas estructurales en las fuerzas del orden y sentadas dieron paso a incidentes violentos. En la misma avenida Flatbush, se destrozaron coches de policía, y dos vehículos todoterreno policiales embistieron a una multitud que trataba de impedir el paso con una valla y les lanzaba objetos. Hubo disturbios por toda la ciudad, desde Harlem a Staten Island, y ayer se registraron saqueos en localidades cercanas como Rochester y se esperaban más incidentes por la noche.

Hasta el momento la policía detuvo a más de 1700 personas en todo el país desde la tarde del sábado y se multiplicaban las acusaciones al uso excesivo de violencia por parte de la policía, a pesar de que en la mayoría de los casos se vio a las fuerzas del orden actuar con proporcionalidad.

En Nueva York no se impuso un toque de queda -una medida muy complicada para la mayor ciudad del país-, algo que sí ocurrió en decenas de grandes urbes, desde Los Ángeles a Miami o Filadelfia. No se recordaban tantas ciudades en toque de queda desde el asesinato de Martin Luther King, el gran líder de la lucha por los derechos civiles de la minoría negra, en 1968. La Guardia Nacional se desplegó en doce estados, además de la capital del país, Washington.

Protestas en 75 ciudades

Escenarios de caos, con coches de policía en llamas, vandalismo, cortes de carreteras, pillaje, cientos de policías y manifestantes heridos y nuevas víctimas mortales, son las imágenes de hoy. Un joven murió en Indianápolis la noche del sábado, el cuarto fallecido en todo el país desde que empezaron las protestas el pasado martes.

Muchas autoridades y líderes sociales han tratado esta semana de aunar llamamientos a la calma y a la serenidad con el reconocimiento de que las protestas son legítimas y responden a una lacra que EE.UU. no es capaz de solucionar.

 

Fuente: AP/ ABC