Algunos, más a temprana edad ya están expuestos a diversas pantallas.

En el país, 8 de cada 10 chicos usa internet. Lo hace en promedio desde los 11 años. A la vez, 46% de los casos los niños empiezan a pedir el dispositivo a los 7 años aproximadamente.

Qué recomiendan los especialistas

El celular, el conocimiento y los límites podría titularse la disertación de una especialista. En el Congreso de Psiquiatría y Salud Mental en tiempos de tecnología e información, que se desarrolló hace pocos días en Mar del Plata, se debatió sobre cómo influyen los dispositivos en los niños y jóvenes. La disertante Geraldine Peronace, psiquiatra muy conocida por sus apariciones en los medios de comunicación porteños, indicó que, en Argentina, 8 de cada 10 chicos usa internet y lo hacen en promedio desde los 11 años. De ellos, la mayoría vivió una experiencia negativa en línea. Estos surgen de la encuesta de Google sobre madres, padres y docentes.

Además, señaló que los padres en Argentina son los que menos se capacitan de la región (62%) y que les dan a sus hijos el celular a una edad muy temprana, más que en ningún otro país de la región (9,1) en promedio. El 46% de los casos los niños empiezan a pedir el dispositivo a los 7 años aproximadamente y es común ver a niños solicitando el celular de sus padres.

Los padres que tienen reglas estrictas sobre el uso diario de los dispositivos afirman que más de 30% navega más de 3 horas por día y somos el país que más porcentaje tiene en tiempo de navegación: alrededor de 4 horas. Los principales motivadores de los padres para darles un teléfono a sus hijos son: entretenimiento (26%) y logística y seguridad (23%); el de menor impacto es la presión social de los compañeros (5%).

Cómo iniciar una conversación con mi hijo fue la consulta a profesionales locales del Servicio de Internación de adolescentes con patología subjetiva del Hospital Schestakow de San Rafael. Las recomendaciones son:

Podés contarme cualquier cosa: Crear clima de seguridad para hablar de temas difíciles. Los niños suelen evitar hablar de temas delicados. Por eso hay que dejar claro que puede contar cualquier cosa, enfatizando que la conversación tiene un marco y un ambiente libre de prejuicios.

Sin filtros autobiográficos. El adulto necesita gestionar sus propios miedos durante la conversación para poder evitar la escucha autobiográfica. Esto sucede cuando filtra todo a través de la lente de su propia vida en lugar de escuchar para intentar comprender profundamente.

Decir lo justo y necesario. Oraciones justas y fácticas es lo más efectivo. En lugar de manifestar: “Has estado actuando muy extraño estas últimas semanas”, podríamos decir: “Noté que detestas bajar a cenar últimamente y parece que no tenés hambre. Me pregunto si algo en tu vida hace que te resulte difícil disfrutar de las cosas que habitualmente te encantan como deliciosas galletas de avena”.

Sentido de la oportunidad: aceptar el silencio. Las personas que tienen problemas de salud mental, con frecuencia, sienten vergüenza y miedo además de todo lo demás. Les resulta difícil abrirse. Por eso es importante explicar que, aunque estamos preocupados, podemos esperar. Si no vuelve a hablar, habrá que reintentar iniciar la conversación en unos días.

Para consultas: Servicio de Internación de adolescentes con patología subjetiva del Hospital Schestakow de San Rafael, diaps2022@gmail.com