En este contexto de aislamiento social preventivo y obligatorio, hecho que pegó muy fuerte a la actividad económica del país, el Banco Central sigue haciendo maniobras para que el tipo de cambio oficial continúe como “con normalidad”. Según Infobae, el dólar mayorista no llegó aún a los $ 69 y sube menos de 15% en lo que va del año, cuando el resto de las monedas de la región sufrieron fuertes depreciaciones.

De esta manera, crece la presión sobre las reservas porque el dólar oficial quedó demasiado barato. Por ahora no cortarán la compra de los USD 200. Pero salir del default rápido será clave para evitar una devaluación desordenada.

El atraso del tipo de cambio oficial es una de las explicaciones principales para el incremento de la brecha cambiaria, más allá de que los nuevos controles hicieron retroceder al dólar bursátil más de 10% en dos jornadas (MEP y “contado con liquidación”). Sin embargo, el “blue”, que quedó como única referencia para el mercado cambiario libre, subió y volvió a ubicarse por encima de los $ 125.

Esta brecha es, en su mayoría, responsable de la pérdida de reservas que sigue sufriendo el BCRA. Todos aquellos que tienen acceso al tipo de cambio oficial compran lo que está al alcance. Algunos se lo quedan, porque es la forma más barata de atesorar y otros lo venden en otros mercados, aprovechando el fuerte aumento de la brecha. Además, crece el incentivo para aumentar las importaciones (muy frenadas por la cuarentena) y reducir las exportaciones.

El tipo de cambio atrasado aumenta las expectativas de devaluación y aumenta en forma desmedida la demanda por dólares “oficiales”. En el BCRA no quieren acelerar la tasa de devaluación por lo menos hasta que se resuelva el problema de la deuda.

Por otra parte, el Central ya tuvo que vender más de USD 1.300 millones en el último mes y medio, pero la presión no afloja. Y ahora se viene junio, con un peligro extra: el pago del medio aguinaldo podría agregar todavía más presión compradora del público, vía compra de dólar “solidario”.