Ecuador camino a convertirse en ”la Italia sudamericana”.

El gobierno de Lenin Moreno decretó hace tres semanas el Estado de excepción. Días después ordenó el toque de queda en todo el país que rige entre las 2 de la tarde y las 5 de la mañana.

Sin embargo, el sistema de salud colapsó.

Todo indica que el gobierno no supo manejar el inicio de la crisis, y ahora, con el paso del tiempo; se ha convertido en un desastre humanitario.

En los primeros días del inicio de la pandemia, ingresaron a Ecuador, miles de ciudadanos residentes en España que volvieron a su país, sin ningún tipo de control. Los ecuatorianos constituyen uno de los tres colectivos más numerosos de residentes extranjeros en España, y en menor medida, en Italia.

El gobierno disminuyó el gasto público en salud. Se tildó de burócratas a todos los trabajadores públicos, incluidos los de la salud, y echaron a muchos de ellos, con lo cual acotaron el margen de respuesta ante una crisis de este tipo. Al primer caso sospechoso de coronavirus, que fue un paciente chino, no se le pudieron hacer los análisis pertinentes por que no funcionaba el tomógrafo del hospital público Emilio Espejo, el más grande de Quito.

Hoy, Guayaquil es la ciudad con la mayor tasa de mortalidad cada cien mil habitantes en todo el continente sudamericano, y reporta más casos de COVID-19 que 7 países de la región.

La situación se agravo al punto en que el Gobierno nacional, reconoce oficialmente 93 fallecidos. Pero, solo en la ciudad de Guayaquil, la gente comenzó a morir en sus casas. En un solo dia se recogieron 150 fallecidos. En tanto que se registran en todo el país, unos 400 fallecidos en sus casas.

Las empresas funerarias también colapsaron. El Vicepresidente Otto Sonnenholzner llego a anunciar que los muertos por coronavirus serían enterrados en fosas comunes. Posteriormente el Presidente Lenin Moreno, suavizo esta declaración anunciando a su vez, que “se ofrecerían entierros dignos”.

Con una población total de 17 millones de personas, Ecuador registra una tasa de mortalidad escandalosa. De todos modos, la información es sumamente acotada, por lo que se estima que solo puede ir a peor, al contrario de lo que el gobierno pretende mostrar.

Lo cierto, es que las imágenes que llegan desde ese país, son dantescas. Vecinos sacando sus fallecidos a las calles. Difuntos que llegaron a estar más de tres días en sus casas, vehículos particulares transportando ataúdes.

La situación en Ecuador es, indudablemente, un tema al que hay que prestar atención.

 

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