Así lo admitió, con cierta prudencia,  el titular del BCRA, Miguel Pesce. En mayo se había filtrado un diseño y el gobierno negó que se fuera a hacer.

El Banco Central trabaja con la Casa de la Moneda para poner en marcha una nueva familia de billetes y evaluará si se debe introducir uno de mayor denominación. Así lo reconoció el titular del organismo, Miguel Ángel Pesce, cuando fue consultado sobre la posibilidad de la entrada en vigencia de un billete de $5.000.

El tema despierta resquemores en el gobierno, debido entre otros motivos a la resistencia de la vicepresidente, Cristina Kirchner, a la emisión de billetes de más alta denominación que los actuales (de hasta $ 1000), porque implicaría reconocer la pérdida de valor de la moneda debido al efecto de una persistente inflación, que no cesa aún en un contexto de fortísima recesión, tarifas de gas y electricidad congeladas y controles de precios y cambiarios.

Pesce dijo que el BCRA está “trabajando con la Casa de la Moneda en la nueva familia de billetes” y explicó que se trata de “un trabajo que quedó retrasado por todo el problema de la pandemia”. En ese contexto, prosiguió, “se evaluará si dentro de la nueva familia hay un billete de mayor denominación”, admitiendo un posible pápel de 5.000 pesos, ya que hasta el momento el de mayor denominación es el de 1.000.

Al principio del gobierno de Alberto Fernández el mismo Pesce había declarado que el gobierno pensaba emitir nuevos billetes, ilustrados con personalidades históricas destacadas, no con animales de la fauna argentina, como había ocurrido durante la gestión presidencial de Mauricio Macri.

Tímida admisión

Más allá de esas cuestiones, la cuestión de fondo es que por primera vez Pesce admitió, aunque tímidamente, la posibilidad de que el regreso de los próceres al papel moneda sea acompañado por la decisión de emitir billetes de mayor denominación. El billete de mayor valor es actualmente el de 1.000 pesos, ilustrado por el hornero.

Además, Pesce rechazó de plano la posibilidad de una devaluación, pese a las recientes medidas de endurecimiento del mercado cambiario, para “defender” las menguantes reservas internacionales del BCRA. “Tenemos contacto con todas las cámaras empresariales y ninguna nos ha planteado un problema de atraso cambiario”, dijo el funcionario. Y agregó: “responder con una devaluación por las presiones que meten actores especulativos, como los fondos del exterior que ingresaron para hacer ´carry trade´ en 2018 y 2019 es un error”.

Según el titular del Central “el riesgo de seguir los impulsos de estas acciones especulativas es muy grande para la economía real y la sociedad”.

Fuente: Infobae

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