Se había anticipado el encuentro para la próxima semana.

El presidente Alberto Fernández se encuentra en una gira por Europa con el fin de negociar con el FMI. Comenzaron entonces los indicios de que el mandatario pediría tener una segunda audiencia con el Papa Francisco. Sin embargo, esta noticia provocó revuelo dentro del Vaticano.

Desde que se aprobó la legalización del aborto en Argentina a fines del año pasado, la relación entre el pontífice y el gobierno de su país natal quedó dañada.

Desde la mirada de la iglesia, Fernández fomentó activamente su regulación y presionó a parte del Congreso para que voten a favor de sus ideales.

Mientras que el mundo transita una crisis sanitaria, económica y social, el Papa no consideró adecuado que se trate el proyecto cuando había tantas vidas en juego. Además, la Casa Rosada había hecho público que supuestamente Francisco apoyaba la legalización y quería que se vote cuanto antes. La relación entre las autoridades terminó por desgastarse, ya que el Papa se sintió manipulado con una falacia.

Ahora, la secretaría de Estado del Vaticano le pidió al Gobierno Nacional que la audiencia se postergue.