En la muy noble y muy leal ciudad de la Santísima Trinidad, Puerto de Santa María de Buenos Aires, 25 de Mayo de 1810: los Señores del Exmo. Cabildo, Justicia y Regimiento..:”

Los intensos días de nuestro Mayo concluían con estas palabras en un Acta del Cabildo que, a los patriotas, tanto les había costado conseguir.

Aquel viernes 25 de mayo, las protestas eran ya incontenibles. La misma multitud de días atrás ocupaba nuevamente la plaza. 

La noche del 24 el Cabildo había mandado anunciar con salvas de artillería y repique de campanas, la junta que habían pergeñado entre gallos y medianoche, a espaldas del pueblo.

Después de todo, “Los españoles se felicitaban de haber salvado el peligro de un trastorno fundamental viendo triunfante la autoridad del virrey“.

Pero la cosa no estaba para nada clara.

Los que se habían reunido en lo de Rodríguez Peña, no solo no estaban felices, sino que estaban indignados. Estaban seguros que los españoles se alinearían con Cisneros, y hasta dudaban del propio Saavedra.

Sin embargo, lo de Cisneros no tenía retorno. Que fuera presidente de la junta equivalía a que fuera virrey, de modo que Saavedra y Castelli renunciaron.

La mañana del 25 de mayo, desde temprano, el movimiento patriota se había instalado cerca del Cabildo el cual, en principio; había rechazado la renuncia de su Junta. Pero, ante la novedad de que ni los jefes militares estaban ya del lado del virrey, debieron finalmente solicitar la renuncia de Cisneros.

Los del cabildo, intentaron hasta último momento sostener su posición, hasta que Tomás Manuel de Anchorena y el comandante Romero, Segundo Jefe del Regimiento de Patricios, le informaron al síndico general Julián de Leiva que el pueblo estaba indignado.

No se haga ilusión –le dijo Romero- esto está ya hecho: puedo asegurar que el pueblo ha consignado ya lo que quiere por escrito, y ha designado los sujetos que quiere ver en el gobierno“.

Sin embargo, cuando los cabildantes se asomaron al balcón para que fuera el pueblo quien aprobase o rechazase la medida, vieron que había poca. Leyva, irónico, preguntó si ese era el pueblo que sostenía a esa junta. Saavedra lo desafió a tocar la campana para llamar a la gente.

Y si por falta de badajo no se hacía uso de la campana, que se mandase tocar la generala y que se abriesen los cuarteles, en cuyo caso sufrirá la ciudad lo que hasta entonces se había procurado evitar“.

Afuera, gritaban French, Chiclana y el padre Grela.

“¡Al Cabildo, al Cabildo muchachos!”

Comenzó a llegar gente a la Plaza de la Victoria, frente al Cabildo, primero en pequeños grupos y en silencio, y luego cada vez más y también más agitados. Esperaban las deliberaciones que se desarrollaban adentro.

Y la paciencia se acabó. La gente comenzó a golpear las puertas.

“¡el pueblo quiere saber qué se trata!“, gritaban los patriotas.

Adentro, los cabildantes, no querían aceptar las renuncias de la fallida junta del día anterior.

Finalmente, ante el griterío del pueblo, no les quedó otra opción que aceptar la petición.

No hay más remedio que consentir, creo que debemos hacerlo pronto, muy pronto“, se resignó Leyva.

A las 3 de la tarde, con la jura de sus miembros, nacía la Primera Junta de Gobierno, el primer gobierno patrio.

Cornelio Saavedra fue el presidente. Lo secundaron Mariano Moreno, Juan José Paso, Manuel Alberti, Miguel Azcuénaga, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Juan Larrea y Domingo Matheu. Todos juraron en nombre de Fernando VII, pero algunos creían que era sólo cuestión de tiempo para que esto dejara de ser así.

 “A pesar de mis reclamos no se hizo lugar a mi separación. El mismo Cisneros fue uno de los que me persuadieron aceptase el nombramiento por dar gusto al pueblo. Tuve al fin que rendir mi obediencia y fui recibido de presidente y vocal de la excelentísima Junta (…) Por política fue preciso cubrir a la junta con el manto del señor Fernando VII a cuyo nombre se estableció y bajo de él expedía sus providencias y mandatos”, contó luego Saavedra.

La Primera Junta de Gobierno, finalizaría su mandato el 18 de diciembre de 1810, cuando se transformó en la Junta Grande con la incorporación de varios diputados del interior del país.

Años de guerra deberían pasar antes de que, el 9 de julio de 1816, se declarara la independencia nacional.

Fuente: Redacción