Muy lejos de las políticas de estado de un país normal, parece que en la Argentina se está convirtiendo en normal que el jefe de estado o alguno de sus acólitos ataque deliberadamente a los periodistas por pensar distinto. Todos recordamos las cadenas nacionales de Cristina Kirchner dedicadas exclusivamente a agraviar, atacar o injuriar a miembros de la prensa.

Ahora, Alberto Fernández volvió a utilizar su cuenta de Twitter para cuestionar a un periodista. El jefe del Estado retuiteó un video editado que ridiculiza las preguntas de Diego Leuco al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, durante un tramo de la entrevista que brindó anteayer en El Trece.

El video, que difundió el usuario @Herezeq y se viralizó en las redes, intercala las respuestas del funcionario al periodista con imágenes y sonidos de golpes de puño. En ese tramo del reportaje, Cafiero y Leuco mantuvieron un cruce por el crimen de Fabián Gutiérrez, el exsecretario privado de Cristina Kirchner que testificó contra ella en la causa de los cuadernos.

Es metafórico. Fue una discusión con un periodista, un intercambio de opiniones que fue correcto. Eso no es violento, es parte de describir un ring de boxeo, no tiene que ver con golpear o generar un hecho de violencia hacia alguien. Nunca haríamos eso“, afirmó Cafiero, en diálogo con Radio La Red.

En tanto, Leuco difundió hoy un comunicado en respuesta al polémico retuit del Presidente: “Qué tristeza verlo tan violento“.

Este no es el primer caso en que el máximo mandatario de los argentinos se convierte en mínimo al atacar a un miembro de la prensa, sea este quien fuere.

En abril, Fernández había replicado a través de su cuenta de Twitter un agravio al periodista Jonatan Viale por su opinión respecto de las medidas del Gobierno para contener el coronavirus. Luego de las críticas de la oposición y del repudio de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), el jefe del Estado dijo que había cometido un error.

El domingo pasado, más de 300 periodistas que trabajan en los principales medios del país manifestaron su preocupación por las campañas de difamación pública y presiones contra los profesionales de prensa desatadas en las últimas semanas desde algunos sectores del poder político, incluyendo a quienes tienen funciones de la más alta responsabilidad institucional.

Parece que no se entiende: no importa si un periodista es K, radical, del Pro, unitario, federal, rojo o azul:  Es un periodista.

Y eso, es sagrado.

 

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