“Todos los argentinos deberán someterse al aislamiento social, preventivo y obligatorio”, anunciaba aquel 19 de marzo por la noche el Presidente Alberto Fernández, que inicialmente adoptó la medida por 15 días -hasta fines de marzo-, pero luego debió ser renovada en forma sucesiva cada dos semanas.

A partir de la difusión de imágenes del colapso sanitario en países de Europa, donde los contagios y las muertes se multiplicaban en pocos días y los hospitales no daban abasto, el Gobierno estableció permisos de circulación para desplazarse más allá de la zona de residencia y solo el personal definido como esencial podía trasladarse sin restricciones.

Con incertidumbre, temor, y en algunos casos, incredulidad, los sancarlinos, tunuyaninos y tupungatinos iniciaban la cuarentena total, en un marzo en el que -todavía- no debía usarse barbijo de manera obligatoria.

Muchos controles policiales, locales cerrados, salidas obligadas con DNI, filas eternas en los supermercados y cartelería en los principales centros de salud marcaban un contexto que no se olvidará en el corto plazo.

1 Comentario

Responder a Fernando Cancelar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here