Con los partidos entre Brasil-Venezuela y Colombia-Ecuador, la edición número 47 de la Copa América se pondrá en marcha este domingo sin público en Brasil, una sede designada de urgencia y confirmada definitivamente hace horas luego de un debate nacional del que participaron sectores del ámbito deportivo, político, social y judicial.

El torneo se jugará en un país que ocupa el segundo lugar a nivel mundial en número de víctimas por Covid-19 (casi medio millón de fallecidos), el tercero en contagios (17,3 millones) y que espera una tercera ola del virus durante la fecha de la competencia, según su observatorio sanitario oficial.

El laboratorio Fiocruz, vinculado al Ministerio de Salud, alertó que el escenario actual de la pandemia es de “alto riesgo” con la mayor parte del país en situación hospitalaria crítica debido a una ocupación de camas de terapia intensiva superior al 80% y recomendó tomar fuertes medidas de prevención durante las próximas semanas mientras avance la campaña de vacunación, indicó la agencia de noticias Télam.

Brasil asumió la organización de la Copa hace menos de dos semanas, amparado en la infraestructura y la capacidad operativa que dispone desde la celebración del Mundial FIFA 2014 y la propia Copa América en 2019.

El Gobierno de Jair Bolsonaro salió al rescate de la Conmebol el pasado lunes 31 de mayo después la baja de las dos sedes originales: Colombia, envuelta en un conflicto social, y la Argentina, golpeada por la segunda ola de coronavirus.

Con protocolos a seguir por parte de todas las delegaciones, esta tarde comenzará el torneo a las 18 hora Argentina, con el partido inaugural entre Brasil y Venezuela.

La Selección Argentina, por su parte, enfrentará a Chile mañana lunes a las 18.