Se celebra hoy 10 de setiembre y el objetivo de esta jornada es demostrar que estos actos se pueden prevenir. Dialogar sobre el tema reduce la posibilidad de cometerlo y puede ser una oportunidad para ayudar a quien está padeciendo.

Según los estudios

El suicidio es un tema de salud que requiere un abordaje comunitario y responsable. El Ministerio de Salud provincial, en el marco de la pandemia de COVID-19 cuenta con el 0800.333.4884 de Salud Mental para poder abordar esta patología y ayudar a quienes lo necesiten. En caso de emergencia pueden llamar al 911.

En este Día Mundial para la Prevención del Suicidio se busca poder hablar del tema, comunicar a las personas con esta problemática,  que en el marco de la pandemia no están solas, que pueden y deben pedir ayuda.

De acuerdo a los estudios psicológicos, la persona que se suicida no desea morir. Quien tiene ideas suicidas está transitando una situación de ambivalencia en su vida, es decir, desearía morir si su vida continúa de la misma manera, pero desearía vivir si se produjeran cambios significativos en ella.

Se cree que el que dice o amenaza con quitarse la vida, no lo hace, sin embargo, la mayoría de las personas que se suicidan, hicieron saber el propósito de acabar con su vida. El suicidio o intento de suicidio puede ocurrir durante un proceso depresivo o no.

Vale decir, que toda persona antes de cometer un intento de suicidio evidencia una serie de señales que, de ser detectadas a tiempo, pueden ayudar a evitarlo. El suicidio no ocurre sólo por impulso.

Los comportamientos suicidas se han asociado con depresión, abuso de sustancias, esquizofrenia y otros padecimientos mentales, además de comportamientos destructivos y agresivos. Sin embargo, esta asociación no se debe sobrestimar. No hay una relación directa entre el sufrimiento que padece quien desea terminar con su vida y los padecimientos o enfermedades mentales.

Hablar con una persona sobre sus intenciones de matarse no incrementa la posibilidad de cometer suicidio. Por el contrario, dialogar sobre el tema reduce la posibilidad de cometerlo y puede ser una oportunidad para ayudar a quien está padeciendo.

Por otra parte, no debe asociarse el suicidio y el intento de suicidio con acciones de cobardía o valentía, tampoco con hechos románticos o heroicos. No es menor destacar que la acostumbrada asociación que se realiza desde los medios de comunicación del suicidio con hechos delictivo al anunciarlos en las secciones policiales, debe ser cuestionada.

La tendencia al suicidio no es hereditaria. Lo que sí puede trasmitirse por medio de la educación es evitar la visión sobre el suicidio como una forma de solución a los problemas.

 

Adolescentes y Suicidio

Suele afirmarse que los niños no se suicidan. Sin embargo, una vez que un niño adquiere el concepto de muerte puede cometer suicidio.

Los adolescentes que están en riesgo de suicidio, no quieren morir, sino que quieren dejar de vivir en las situaciones en las que se encuentran. Es muy importante la búsqueda de ayuda para los mismos. El apoyo emocional en el momento propicio puede prevenir el suicidio.

Cómo prevenirlo

Reconociendo los signos de alerta: aislamiento, persistencia de ideas negativas, dificultad para comer, dormir y trabajar, desesperanza, llanto inconsolable, repentino cambio de conducta.

Además, se debe mostrar interés y apoyo, respetando las diferentes expresiones de sentimientos. Eliminando prejuicios, el suicidio no es ni bueno ni malo, tampoco un hecho delictivo, es una situación de sufrimiento.

Desde casa, desde la escuela, desde cada espacio, se debe motivar a las personas para que hablen sobre cómo se sienten, que tengan amistades saludables,  que tomen decisiones de manera autónoma,  que aprendan a manejar situaciones de estrés y dificultad. Que aprendan a perseverar

cuando la ocasión lo requiera y a renunciar cuando sea necesario. Que tengan buena autoestima. Que desarrollen habilidades e inteligencia emocional para resolver problemas.

El desarrollo de habilidades sociales previene el suicidio, hay que estar atentos en la forma de acompañar, el diálogo no es un interrogatorio, sino compartir un momento.

Si la persona no accede a realizar un tratamiento no hay que obligarla. Seguir acompañando y dialogando, mientras uno mismo realiza una consulta con un profesional.

Mitos y realidad sobre suicidio

Mitos:

Las personas que hablan de suicidio no cometen suicidio.

Los suicidas tienen toda la intención de morir.

El que se quiere matar no lo dice.

Los que intentan el suicidio no quieren morir, solo lo hacen para llamar la atención.

El que intenta el suicidio es un cobarde/ es un valiente.

Pensar en la muerte es signo de locura.

Realidad:

La mayoría de las personas que se suicida han advertido sobre sus intenciones.

La mayoría es ambivalente.

La mayoría manifiesta su propósito de alguna manera.

No están llamando la atención sino pidiendo ayuda.

Muchas personas piensan en la muerte, hablar ayuda.