El secretario de Justicia, Juan Martín Mena, uno de los funcionarios más leales a la vicepresidenta Cristina Kirchner, fue quien en nombre del Gobierno nacional realizó declaraciones en torno a la decisión de la Corte de aceptar el “per saltum”.

En la Casa Rosada se daba por descontado un fallo a favor, que valide los decretos presidenciales que formalizaron la decisión de la Cámara de Senadores. A lo sumo, una resolución «salomónica» que permitiera avanzar. Nunca se prepararon para una derrota judicial.

«Me llamó la atención que lo hayan aceptado. Grupos de medios y ciertos sectores de la oposición presionaron a la Corte Suprema. Evidentemente algunos miembros de la Corte son influenciables«, dijo Mena en una entrevista televisiva.

Mena, ex número 2 de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante la administración kirchnerista, acusó a la ex diputada Elisa Carrió de promover el escrache que sufrió el último fin de semana Ricardo Lorenzetti. Además, según el funcionario el «fondo del asunto aún no está resuelto«.

Y agregó: «¿Por qué la Corte aceptó este mecanismo excepcional? Me hace ruido el procedimiento«.

El Presidente estaba en Rosario, donde participó de un acto con el gobernador Omar Perotti, cuando se enteró de la resolución del máximo tribunal, que frenó por ahora el intento del oficialismo para trasladar a tres jueces que investigaron a la expresidenta en causas por hechos de corrupción.

A su regreso, el jefe del Estado se recluyó en su despacho de la Casa Rosada con algunos miembros del gabinete para analizar el impacto de la medida. En horas de la tarde, la opción que ganaba terreno era que la ministra de Justicia oficie de vocera oficial, pero después de todo se resolvió que sea Mena el encargado de dar a conocer la posición oficial.

El protagonismo de Mena tras el fallo buscó preservar la figura del Presidente. Es que la decisión de la Corte de tratar el tema significó un duro golpe para Alberto Fernández, quien se había manifestado el último viernes contra la Corte.

«Lo único que estamos haciendo nosotros es establecer un orden perdido en el gobierno anterior. ¿Qué pasaría si yo buscara un juez que me cae simpático y lo pongo en el juzgado vacante de [Claudio] Bonadio? Si para las cuatro vacantes en la Cámara Federal hiciera lo mismo, ¿qué diría la gente?», se había preguntado el Presidente.

«Si hiciera eso sería un escándalo. Lo que quiero decir es que eso es lo que hicieron. ¿Qué es lo que está buscando el Presidente de la Corte [Carlos Rosenkrantz]? Me lo pregunto porque cualquiera que haya estudiado derecho sabe que esto es un escándalo jurídico«, añadió.

Dos días después, fue la ministra de Justicia, Marcela Losardo la que dejó en claro el significado que tenía esta resolución para el Gobierno. «Si la Corte habilitara el per saltum y decidiera que sigan en sus lugares sería un escándalo, habilitaría a lo que no se quiere hacer, que el Ejecutivo traslade jueces«, había dicho.

 

 

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