Las pantallas ganan cada vez más espacio en el día a día.

Donde la cotidianeidad se va llenando de pantallas, con una nueva modalidad virtual las pantallas se convierten en un problema. Ana Cuquejo, Licenciada en Psicología, se refirió a la problemática en diálogo con “A Media Mañana”.

Juegos, redes sociales y los peligros a los que se exponen los niños y jóvenes frente a diversas pantallas a un mundo desconocido. “Por lo general los chicos que juegan, saben lo que están haciendo, lo que no tienen es la posibilidad del autocuidado mental o de su cuerpo en relación a la cantidad de tiempo que usan las pantallas, eso genera muchas endorfinas en el cerebro y eso genera placer jugar y es muy difícil evitar hacerlo”.

“Esto ha sido un tema de funcionalidad para las familias porque se entretienen, pero después es muy difícil suspender el uso de la tecnología, lo que genera un problema en la dinámica familiar.  La mayoría de los juegos que están siendo furor tienen que ver con estrategias y por lo general es como estar viendo una película de guerra, de suspenso. Los chicos si saben a lo que están jugando y eso no implica que se van a volver violentos, pasa que genera mucha atracción porque hay que pensar, son interactivos, hablan con otras personas de todas las edades”, explicó la especialista.

“Es importante no centrarse en el tipo de juego sino en poder ver qué le llama la atención, porqué disfrutan jugar ese juego, en qué le suma. Cuando uno le da la palabra a los chicos, es muy interesante lo que tienen para decir. Depende de las edades, es importante tener en claro la habilitación del uso de los monitores, hay que dejar claro el tiempo de su uso”, recomendó.

“Con los adolescentes es más complejo porque están muchas horas jugando, incluso hasta el otro día, y eso trae alteraciones en el sueño y en las comidas, por estar jugando no cenan y pierden tiempo de calidad con la familia. Algunos manifiestan irritación o cambios de humor, pero es por la cantidad de horas que se dedican a jugar. Cuando una persona enfoca su vida en una sola actividad, ahí se provocan alteraciones o distorsiones en la personalidad. El tiempo compartido con los hijos en algo que le interese, es beneficioso para las dos partes, volviendo siempre, a que el adulto pueda manejar la prudencia y limitando el tiempo de juego frente a la pantalla”, resaltó la Psicóloga.