Titeres, campamentos en casa, germinaciones, son algunas de las tareas que realizan los chicos de la Escuela 1-064 «Río Negro» de Pareditas, San Carlos.

Profesionales aseguran que esta pandemia ha marcado la brecha de vulnerabilidad que se vive en Mendoza, con respecto al acceso a la conectividad a la hora de cumplir con lo que piden los docentes en el marco de esta nueva modalidad de estudio online.

Gustavo Ferreyra, director de la Escuela Río Negro, en comunicación con el programa A Media Mañana, expresó que debieron aplicar diferentes metodologías para llegar a las 331 familias que componen la comunidad educativa.

«Utilizamos como recurso la radio que se encuentra en la zona, la 104.3 Radio Diamante. Se trata de un programa de una hora que se llama ‘La hora más feliz’. Esto nos permite instalarnos en los hogares de nuestros alumnos», afirmó. «Hoy en día es muy difícil la tarea de enseñar, de educar, y este aislamiento nos propuso una nueva forma, debíamos llegar al hogar de cada niño y para eso usar la tecnología».

De acuerdo al testimonio, en relación a los recursos que tiene cada familia, el directivo explicó que «en el mejor de los casos, hay una computadora o un teléfono».

«Nuestra escuela es rural, donde contamos con familias numerosas con 4 o 5 niños y un solo teléfono. Inclusive los teléfonos no tienen aplicaciones. Se hacía necesario que la escuela buscara otra herramienta para nuestros 331 alumnos», sostuvo.

En «La Hora Más Feliz» diariamente las docentes presentan sus actividades, interactuando con las familias y los chicos. Incluso responden los vecinos que están escuchando la radio. «La gente comenzó a participar y la escuela ya no solo se instaló en el hogar de nuestros alumnos sino también en la comunidad de Pareditas».

El problema de conectividad es tal que también el mismo director debe trasladarse para poder cumplir con lo que le piden sus superiores: «La señal que tenemos acá es una señal muy débil, yo para poder trabajar todo lo administrativo, necesito irme a La Consulta para conseguir wifi y cumplir con todo el trabajo. Es todo un desafío».

Y sin dudas, la tarea que hacen los docentes es de 24 horas: «Es un trabajo titánico. Suelen ser las 10:30 de la noche y recibimos un mensaje con la tarea. Lo recibimos a esa hora porque el papá llegó a esa hora de trabajar y es el que tiene el teléfono», dijo Ferreyra.

Y comparó: «En las grandes ciudades el problema de la conectividad no es moneda corriente. En nuestro caso, da vuelta la ruedita en el teléfono, queremos descargar los videos o los audios que mandan las seños y no podemos. Incluso un comerciante de la zona dio su clave de wifi para que las familias vayan, se conecten y así poder descargar las tareas».

Respecto a cuántos son los alumnos que cumplen con lo que se pide y cuántos no, el director explicó: «De nuestros 331 alumnos que tenemos de primero a séptimo, solo tenemos dificultades con la devolución de la tarea de 17 niños. Los contactamos y generamos otra alternativa; hicimos cuadernillos y se los llevamos a domicilio. El día que entregamos los bolsones de alimentos, ellos traen el cuadernillo hecho y le damos otro nuevo para el mes siguiente».

El coronavirus nos muestra diferentes realidades todos los días y así como Gustavo Ferreyra y el cuerpo docente de la Escuela Río Negro buscan llegar a todas las familias,  también los estudiantes y sus padres, intentan no solo cumplir, sino respetar y sobre todo valorar la educación y el esfuerzo.

«Esto ha despertado la solidaridad, nos ha mostrado otro camino, no solo para tabajar en educación sino también para vivir en sociedad, cerró Ferreyra.

 

 

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