Dos semanas es el lapso ideal para frenar la circulación del virus.

a Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó mantener los aislamientos durante 14 días, aunque entienden que algunos países hayan acortado este período para evitar parates en la economía y los servicios básicos.

Abdi Mahamud, el epidemiólogo de la agencia sanitaria de la ONU, expresó esta postura en una conferencia de prensa en Ginebra (Suiza). Dijo que en la mayoría de las personas, el virus desaparece entre cinco y siete días después de la aparición de los primeros síntomas y en función de su situación inmunológica.

A medida que el número de casos debido a Ómicron se ha disparado, algunos países -entre ellos la Argentina- han reducido los períodos de aislamiento o cuarentena en un intento por permitir que las personas asintomáticas regresen a sus actividades.

Mahamud dijo que los líderes políticos deberían decidir en función de la intensidad de la pandemia en cada países y dijo que las naciones occidentales con números de casos muy altos han recortado los períodos de aislamiento para mantener en funcionamiento los servicios básicos.

“Los Estados tienen que tomar decisiones sobre la duración de la aislamientos en función de su situación individual. Es lógico mantener el número de casos lo más bajo posible en los lugares en los que estos ya son escasos, pero en los sitios donde se registran muchos, hay intereses contrapuestos, como el de mantener el funcionamiento de los países, que podrían justificar cuarentenas más cortas”, subrayó la OMS.

Por otra parte Mahamud advirtió que los países no podrán “acelerar” su escape de la pandemia mientras la variante Ómicron siga propagándose con la misma intensidad que Delta.

El experto explicó que antes de las Fiestas de Navidad y Año Nuevo, unos 128 países habían notificado casos de Ómicron y apuntó que aún no disponen de suficientes datos “para decir que Ómicron sea más leve que otras variantes del coronavirus”. En este sentido, destacó que la vacunación es fundamental para hacer frente al virus.

“El reto es la vacunación de las poblaciones más vulnerables. El virus se multiplica en entornos hacinados, no ventilados y sin vacunas. Este tipo de entornos son los lugares ideales para la mutación de la COVID-19. Ya lo vimos con las variantes Beta, lo vemos con Delta y lo observamos con Ómicron”, afirmó.

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